Nueva Guia  

Las inmobiliarias atraviesan uno de sus peores momentos, donde solamente el alquiler parece tener alguna salida como medida transitoria

La construcción se encuentra paralizada en Colmenar Viejo por la crisis económica

* N.G.

El sector inmobiliario en Colmenar Viejo no ha quedado al margen de la galopante crisis que atraviesa esta sociedad. La construcción ha paralizado todos sus proyectos a la espera de que lleguen tiempos mejores, mientras que el posible comprador se encuentra con un sinfín de dificultades emanadas de las entidades bancarias, que se muestran reacias a realizar préstamos hipotecarios. Quizá, en dos palabras, estas podrían ser las dos principales premisas de la desaceleración sufrida por un sector que, tras atravesar uno de sus mejores momentos, de repente se vio inmerso en una galopante caída en picado, donde grandes inmobiliarias del país han visto como sus puertas se tenían que cerrar, mientras que alguno de los grupos constructores más importantes dejaban colgados a cientos de compradores que de repente, se encontraban con una parcela desolada y sin esperanzas de poder encontrar en ella su vivienda.

Este cracks inmobiliario coincidió en Colmenar Viejo con el despunte del nuevo Plan General, lo que ha frenado a todas aquellas empresas que habían adquirido terrenos para la construcción de vivienda libre o de cooperativas. La demanda existente, especialmente en el ámbito residencial, era una de las más importantes del municipio, un mercado que contaba con suficiente demanda, como reconocen inmobiliarias locales. Este es el caso de Mahersil, cuyo responsable, Luis Antonio Rodríguez, considera que uno de los determinantes básicos de este crack a nivel local se encuentra en las dificultades para obtener financiación, tanto por parte del promotor como del comprador, incidiendo igualmente, de manera directa, la debilidad de las economías doméstica, lo que obliga a retraer esas decisiones familiares a la hora de adquirir un inmueble.

Crisis de confianza interbancaria
La situación del sector inmobiliario no deja de ser consecuencia de un desequilibrio cíclico, como afirma Ignacio Talegón, responsable de Exclusivas Aragón, donde una de las principales consecuencias es la “crisis de confianza interbancaria”, lo que ha llevado a que bancos y cajas no se fíen unos de otros, lo que desemboca en el comprador que acude a una entidad bancaria, encontrándose con guión ya preparado por parte del financiador y que finaliza con una negativa a realizar el préstamo
Esta situación lleva a que el promotor de encuentre con todo el producto sin vender, ya que el posible comprador espera con la esperanza de que el precio baje. Esto obliga al sector inmobiliario a buscar una solución de salida para estas viviendas, entendiendo como la más idónea el alquiler con opción a compra. Esta podría ser una de las medidas transitorias a esta crisis, aunque habría que buscar otras que incentivaran la salida de inmuebles, como reconoce Talegón.

Rebajar los precios
Todos estos supuestos hacen que el futuro del sector sea un tanto incierto, como reconoce Raúl Cruz, de Cruz y Asociados, esperándose más de un año donde la situación será todavía muy difícil. La imaginación de las inmobiliarias y constructoras se tiene que desarrollar buscando nuevas ideas. En este sentido entran en liza las viviendas de segunda mano, como una opción que puede ser fiable, ya que como asegura, los precios se están amoldando a valores ciertos. Esto lleva a que el propietario de un inmueble tenga que plantearse una bajada de precios entre el 10% y 15%, aunque el posible comprador decida esperar a una bajada superior. Pero los tiempos son difíciles para este sector y la solución más previsible pasaría por que las entidades bancarias acordaran abrir el grifo de los préstamos.

Por lo demás, el mercado terciario, el que afecta a naves industriales o edificios comerciales, su venta o alquiler presenta una línea mucho más moderada, a pesar de que se ha podido comprobar que la demanda se encuentra muy por debajo de la oferta. La principal opción, como se señalaba anteriormente y en la que coinciden todas las inmobiliarias consultadas, es el alquiler, que aunque las previsiones auguran un aumento, aún se estima como modesto.

Indudablemente, este factor de crisis en el sector de la construcción, incide de manera directa en Colmenar Viejo, un municipio de amplia demanda en otros tiempos y que de repente se ha visto frenada con la incertidumbre que tienen los compradores que ya se habían decidido meter sus escasos ahorros en una vivienda y ahora comprueban como tienen que hacer frente a letras bancarias importantes, mientras que el bien inmobiliario que han adquirido se encuentra paralizado, lo que posibilitará que no se cumplan los plazos firmados inicialmente, con el consiguiente perjuicio para el comprador, que en definitiva es quien más puede sufrir este crack del sector y la crisis económica que nos afecta.


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