COSAS DE COLMENAR Carta abierta a Agapito García “Serranito” * Fernando de la Morena Sanz Estimado amigo: Asimismo, Pedro de la Morena, Presidente de la Asociación Taurina Cultural Tierra de Toros, te entregó una placa, y José Luis Fontecha un cuadro de pintura de la que es autor. Entre el público asistente eché de menos a apasionados admiradores tuyos, que el discurrir del tiempo se llevó. Recuerda: Atardecida de domingo veraniego: uno, otro, suenan dos cohetes, es la luminaria sonora del tío Leandro, Serranito ha cortado dos orejas. Tú fuiste un colmenareño nacido en un barrio local, entonces extremo, el de la “Plazuela Abajo”, en humilde familia. El nuevo colmenareño sería “triste, serio, frágil, muy rubio, casi jaro, diría yo, feo, tímido, más cortado que una monja en un cabaret”, palabras tuyas. Pero ese autorretrato, no demasiado positivo, no fue obstáculo para que llegaras a tomar la alternativa de matador de toros en la plaza de Las Ventas de Madrid, el 17 de mayo de 1964, en plena Feria de San Isidro, de manos de Fermín Murillo, con el toro Boticario de nombre, de 547 kilogramos, de la ganadería e Peralta, acompañados por Andrés Vázquez, con el que tanto alternaste posteriormente. Fueron tus principios toreros lentos, progresivos, en su desarrollo, clásico como lo fue tu toreo, tu obsesión, por los pueblos de la comarca colmenareña, quizás alguno con plaza de carros: Hoyo de Manzanares, San Agustín del Guadalix el año 1959; 1960, El Molar; Soto del Real y tantos otros hasta que llegaste a tu pueblo con caballos. Ahí estás en la fotografía que contemplas, acompañado de un grupo de paisanos, tus seguidores que acudieron a Soto del Real, 1960. Hace unos días, un amigo que, por su edad no te pudo ver de torero, se presentó en mi casa, exclusivamente para enseñarme unas fotografías tuyas y unas frases sobre ti, dichas por cronistas de aquella época, aparecidas en revistas de entonces. Venía entusiasmado con las maneras de tu toreo, que ahora no ve. A este propósito, yo recuerdo esta frase: “Es de los que se ganan noblemente su remuneración”. Llegaste a torear con diestros como Curro Romero, El Cordobés (Manuel Benítez), Antoñete, Paco Camino, Diego Puerta y otros semejantes, y tuviste siete cornadas graves, y no por ineptitud, quizás fuera tu toreo, hondo, variado, de suerte cargada, ¿qué es eso?, sin abuso de “picos” ni “toques”. Era simplemente La Verdad. Era tu idea. ¡Ah!, y, además, los toros que toreabas, frecuentemente, eran de Miura, hasta 16 ó 17 corridas en cinco años, de las que cinco fueron en la temporada de 1969, Palha, la miura portuguesa, Isaías y Tulio Vázquez, Concha y Sierra, Pablo Romero… A los toros de estas ganaderías los desorejabas a pares, y esto hay que resaltarlo ahora que tanto valor se da a las orejas, incluso los cronistas taurinos, muchos de ellos, fundamentan sus crónicas en el número de apéndices obtenidos. Agapito, me vas a permitir que te recuerde el toro del lunar en el morrillo, de Pérez de la Concha, ¡lidiado!, es un decir, en Madrid, el 9 de mayo de 1965. ¡Ah!, por cierto, corrida que tomó 28 varas. ¿Estaban toreados? Aquélla era una época en la que las ganaderías se anunciaban con su nombre originario, casi todas, y los ganaderos y toreros teníais otro concepto de la bravura no almibarado y dulzón, sino recio y vigoroso. No habrás olvidado cuando la revista Dígame anunció tu participación en la corrida de Beneficencia, con Manuel Benítez “El Cordobés”, a celebrar el 22 de junio de ese año 1964, y para la de la Prensa, fechada para el 30 siguiente, que la cornada del 14 de junio del mismo año en Madrid te impidió torear, aunque participaste en la de Beneficencia del año 1968, con Antoñete y El Cordobés. Seguro que alguna vez te habrás preguntado qué hubiera sido de tu vida de torero si no se hubiera producido aquella inoportuna cornada. Me ha llamado la atención que tu vida de torero haya estado marcada por dos cifras, dos números, 13 y 14: te compras el primer traje de luces un día 13, ocupas la habitación 313 en el hotel el día de tu alternativa; el día 14 de junio de 1964 recibes la cornada antes dicha, y el 14 de septiembre de 1969… fecha nefasta de la que no quiero escribir, y podría seguir haciéndolo de tantas cosas de tu vida… Pero solamente voy a escribir esto: Agapito, ¡enhorabuena!, y recibe muchas felicidades, que extiendo a tu esposa, quien, como tú, se lo merece, de tu amigo que lo es, |
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