Nueva Guia  

EL SEPTIMO ARTE

La eutanasia en el cine

* José Colmenarejo García

Aunque varios países europeos como Holanda o Luxemburgo ya poseen una ley que permite la eutanasia voluntaria, en España la legislación sigue sin pronunciarse al respecto. La llamada “muerte digna” es una opción contemplada por personas tetrapléjicas o que padecen enfermedades terminales.

El caso más cercano y el que primero nos viene a la mente es el de Ramón Sampedro, cuya historia fue llevada al cine por Alejandro Amenábar en “Mar adentro”.

Con Oscar incluido, la película se convertía en un alegato a favor del derecho a morir cuando uno piensa que su vida no merece la pena, la misma tarea que llevó a cabo Sampedro cuando quedó tetrapléjico. Quizá la escena que mejor resuma el debate social que genera este tema sea la visita del cura incapacitado a casa del protagonista, y la discusión que mantienen ambos desde diferentes habitaciones. Dos puntos de vista totalmente diferentes, pero expresados desde condiciones similares, desde la postración eterna.

Donald Trumbo ya mostró su opinión al respecto en la antibelicista “Johnny cogió su fusil”, basada en su novela homónima. En este caso, Trumbo llevaba el tema al extremo, contándonos la triste historia de un joven soldado que queda ciego, sordomudo, sin piernas ni brazos a causa de una explosión durante la Primera Guerra Mundial. Doctores y paciente logran comunicarse entre sí utilizando el código morse sobre su frente y pecho, y contestando éste con golpes de cabeza. El mensaje es claro: “mátenme, s.o.s”. Luis Buñuel participó en las labores de escritura del guión, notándose su ayuda en la creación de los extraños sueños y fantasías del protagonista. El espectador se introduce en su torturada mente, pudiendo escuchar sus pensamientos, que rebotan en nuestras cabezas como una pesadilla al contemplar su desesperación e impotencia.

En 2007, Julian Schnabel dirigió la francesa “La escafandra y la mariposa”, que narra la historia real de Jean-Dominique Bauby, otrora director de la revista Elle que sufrió un problema vascular que le dejó paralizado, sufriendo una extraña y poco común enfermedad. Sólo podía mover el párpado izquierdo, su único contacto con el resto del mundo. En el film, vemos en primera persona lo que él ve desde su cama del hospital en muchas ocasiones, lo que sirve para darle más realismo e identificarnos más con el personaje. Sin embargo, aunque al principio tiene sus dudas, decide luchar y seguir adelante, arropado por el amor de sus hijos, su mujer y su padre. Aunque la escafandra que le tiene atrapado le oprime, decide utilizar lo único que como hombre ahora posee: la imaginación y la memoria, dejar que esa mariposa vuele, y lograr de alguna manera impulsar y expresar ese deseo artístico de escribir un libro.
Ambas son posturas respetables que el cine nos sabe expresar de diferentes maneras, como lo muestran estas tres películas tristes, duras y necesarias, pero que albergan también en su interior unas enormes ansias por vivir.


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