RINCON DEL INVERSOR Euribor y oxígeno * Luis del Abra-Analista Financiero En los últimos meses las malas noticias en materia económica se amontonan, atropellándose en un recorrido que deja poco hueco para el optimismo. No haremos por tanto más leña del árbol caído, que basta hojear la prensa diaria (especializada o no) y escuchar las emisoras de radio o TV para sumergirse en un baño de cruda y desmoralizante realidad. Es un hecho que comenzaremos el nuevo año sumergidos en plena recesión económica, así que ya sabemos a qué se van a dedicar mayoritariamente los brindis de Nochevieja. De momento, sin olvidarnos del sentido crítico y del obligado realismo, bueno será destacar algún motivo para la esperanza. No resulta nada despreciable, por lo que representa en tantas economías familiares y empresariales, que el Euribor está consolidando una línea de descensos continuados. Terminaba el pasado mes de Noviembre en el 3,95%. Como inciso diré que hablamos del Euribor a 12 meses, normalmente empleado en los cálculos de los préstamos hipotecarios y en muchos otros que afectan a las pequeñas empresas. Pues bien, al compás de esta rebaja -que proporciona oxígeno vital a una gran mayoría de ciudadanos- es presumible que el precio del dinero continúe a la baja y que los diferentes parámetros que dependen de este mágico tipo de interés se beneficien de la situación para el bien del conjunto de agentes económicos. Pero no sólo quienes “disfrutan” de una hipoteca encontrarán un respiro. Igualmente, los banqueros, que encuentran difícil su recurso al crédito interbancario comienzan a encontrar recursos a precios ligeramente más moderados, lo que irá agilizando su capacidad de obtención de liquidez, que finalmente llegará a las pequeñas empresas, vía créditos, líneas de descuento comercial, etc. Véase aquí, por tanto, un atisbo de recuperación de la confianza perdida que, si no se ha reconquistado, al menos se encuentra en vías de contención. Este descenso en el precio del dinero va de la mano de la pérdida de rentabilidad en los llamados “activos sin riesgo”. Hago otro inciso para recordar que éstos no existen realmente y han sido varios los acontecimientos que lo han demostrado en los tiempos más recientes. Pues bien, los réditos de depósitos, fondtesoros, letras y bonos en general, en consecuencia con lo comentado irán poco a poco -estamos en el inicio del proceso- perdiendo atractivo. Los ahorradores, en tal caso -más que probable- tendrán que ir pensando en la búsqueda de alternativas eficaces. Dado que la inversión en bienes inmuebles, al menos a corto plazo, parece más que descartada tendrán que volver sus ojos hacia la Bolsa. Llegados a este punto se hace inevitable la reflexión que la prudencia exige. Los mercados bursátiles presentan actualmente una elevadísima volatilidad, que podría calificarse de histórica. Dentro del marco bajista que estamos sufriendo durante los dos últimos años, los sobresaltos han sido continuos y las variaciones en los precios han sufrido unas amplitudes fuera de lo habitual. Aún así resulta difícil afirmar que hemos tocado fondo, sobre todo si consideramos que la falta de confianza se ha constituido en música de fondo del escenario bursátil. Sin embargo… (los puntos suspensivos indican mi resistencia a continuar) hay acciones que reportan una rentabilidad por dividendo superior al 8% anual. Y hablo de sociedades de primera línea. Claro que -se podría objetar- nadie nos garantiza que vayan a seguir pagando esos dividendos o quizás lo hagan por menos importe. Ese es quid de la cuestión y esa es una parte de la grandeza de la Renta Variable. Implica un riesgo, por eso los beneficios esperados deben ser superiores. Considerando una inversión a medio o largo plazo me atrevo a asegurar que hay buenos valores en muy buen precio, lo que los bolsistas llaman “estar a tiro”. Pues bien, con las debidas precauciones a lo mejor ha llegado el momento de iniciar un pequeño “picoteo”. Ya saben… la victoria es de los audaces. |
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