Nueva Guia  

Actualidad Taurina

* M. Pérez Estévez
Iván Vicente, una temporada de afianzamiento

El diestro de Soto del Real recibirá el 29 de noviembre el Trofeo José Cubero “Yiyo” como triunfador de Colmenar.

Paso a paso, sin prisas, a veces sin ruido, pero sin pausas, Iván Vicente va subiendo peldaños y dando toques de atención, como lo demuestra el balance final de su temporada taurina 2008. “Aún me quedan muchos objetivos y muchos sueños por cumplir. La meta no sólo es que esté muy lejana sino que ni siquiera tengo la certeza de verla. Soy joven y los pasos los quiero seguir dando como hasta ahora, sin precipitarme en nada y con seguridad”, asegura el torero madrileño en una reciente entrevista concedida al semanario “Aplausos”.

Ocho años de ascensión, en los que poco a poco ha ido sacando la cabeza del fondo del escalafón: “Tomé la alternativa cuando creí que era el momento de tomarla pero lo hice sin fuerza. Mi época de novillero no fue muy larga, dos años, en la que no hubo éxitos fuertes a pesar de que fui a Madrid y dejé buen ambiente pero sin cortar orejas. Todo me lo he tenido que ir ganando tarde a tarde hasta llegar a la situación actual. Hay veces que miro para atrás y me siento orgulloso que lo que voy logrando”.

Valor y clase

Iván es un torero fundamentalmente de clase que está labrándose un hueco a base de imponerse con valor y firmeza a todo tipo de corridas. Según su opinión “el concepto lo tengo muy definido desde hace años y además creo que soy muy fiel a mi manera de interpretar el toreo salga el toro que salga. La verdad es que con el paso del tiempo uno va consiguiendo una madurez que se asienta en una técnica que me vale para saber sacar partido a toros complicados. No me considero un torero valiente propiamente dicho pero considero que tengo el valor suficiente para torear despacio, que es lo que más me gusta. Aunque mucha gente no lo crea, para lo que hace falta tener valor es para pegarle a un toro diez o doce muletazos muy despacio y por abajo. Yo respeto a mucho a los que se ponen de rodillas y pegan portagayolas, pero para pasarte a un toro por la barriga muy despacito también hay que tener mucho aguante. Y a mí lo que me gusta demostrar todas las tardes es que tengo un valor muy fiel a mi concepto”.

Temporada 2008
Con un total de 22 corridas y 34 orejas ha terminado Iván Vicente su temporada, un año de buena regularidad con el punto álgido de su paso triunfal por la feria de Colmenar. A la hora de valorar su campaña en cuando a resultados considera que “ha ido bien porque ha sido muy regular desde las primeras ferias hasta las últimas. En Ajalvir y Valdemorillo me marqué una línea de cuajar toros muy a gusto y ha sido la que he mantenido durante todo el año”.

De su doble paso por la feria de San Isidro considera que “no tuve más opción que tirar de disposición, de seriedad y de firmeza porque no me embistió ninguno de los cuatro toros que tuve. A Madrid fui muy ilusionado porque iba dos tardes y en teoría a dos corridas buenas, Marqués de Domecq y Salvador Domecq, pero luego todo salió al revés de lo previsto. Salí satisfecho de la feria porque la segunda tarde me tocó un toro muy agresivo que no fue nada sencillo y creo que di la talla”.
Trofeo “Yiyo”

Pero sin duda su mayor toque de atención lo dio en su doble comparecencia en la feria de Colmenar Viejo, una primera tarde en la que salió a hombros tras enfrentarse a un lote importante de Alcurrucén y una posterior sustitución con la de Peñajara que le permitió redondear un triunfo muy valioso y con el que hizo méritos para adjudicarse el Trofeo José Cubero “Yiyo” que concede todos los años la Peña Taurina “El Rescoldo” al triunfador de la feria serrana: “La plaza de Colmenar se me da muy bien todos los años pero esta vez ha sido muy distinto. La segunda tarde fui sustituyendo a una figura como El Cid y me tocó un toro de Peñajara que habrá sido de los más exigentes que he matado. Un toro nada fácil al que me tuve que imponer a base de raza y de firmeza. Ese toro y esa tarde creo que han sido una de las claves de mi temporada”.

“En Francia también hubo una tarde especialmente importante en Orthez, que corté dos orejas a un toro muy serio de Jalabert. Fue uno de esos días en que te vas satisfecho de la plaza y muy orgulloso de ser torero”.

Y al repasar algunas de esas faenas que se le hayan quedado grabadas recuerda “un toro en Tafalla al que le corté las dos orejas y lo toree muy despacio y uno en San Agustín de Guadalix de Ángel Luis Peña al que le corté el rabo, un toro para el que llegó a pedir el indulto”.

Apoderado por el tándem Julio Fontecha-Andrés Caballero, en su análisis Vicente da por cumplidos sus objetivos de la temporada: “Digamos que he hecho los deberes. Los objetivos al principio de temporada tengo que decir que eran un poco más ambiciosos porque tenía por delante dos tardes muy buenas en San Isidro para dar un salto cualitativo en mi carrera. Luego no embistieron los toros y hubo que trastocar los planes y jugar otras bazas. Por eso digo que estoy satisfecho y contento de cómo he resuelto porque las cosas se pusieron más complicadas de lo que pensaba”.

Jesús Millán vuelve a contar
¿Qué ha sido de Jesús Millán? Más de un aficionado, y más concretamente de Colmenar Viejo, se ha podido hacer tal pregunta en los últimos tiempos.
Lejos quedan aquellos años de adolescencia en los que este mañico abandonó su tierra y al abrigo de Hurtado, el ganadero, se instaló en nuestro pueblo para forjar los inicios de su carrera taurina.

Una trayectoria con altibajos, marcada principalmente por dos momentos deslumbrantes: un triunfo en La Magdalena de Castellón de 2001, que le puso en circulación y permitió que superara las cincuenta corridas aquella temporada, y una tarde heroica con miuras en Sevilla, rozando la Puerta del Príncipe, y que le proclamó triunfador indiscutible de la feria de abril de 2003.

En las últimas temporadas han pintado más bien bastos para Millán, que ha visto disminuir el número de contratos. Y de ellas, seguramente la de 2008 haya sido la más dura y complicada de todas, por haber sentido más que nunca el descanso dado por las empresas.
Desde hace un par de años aproximadamente Jesús se ha afincado de nuevo en sus tierras aragonesas de origen. Pero en Colmenar dejó un puñado de amigos que todavía confían, como él, en que seguramente no haya dicho aún su última palabra en el toreo.

Como así lo demostró en Zaragoza el pasado13 de octubre, reivindicándose con una actuación muy seria frente a la corrida de Miura y que le ha vuelto a situar en un plano de actualidad que no merecería enfriarse este invierno y debiera abrirle una puerta a la esperanza de cara a la temporada venidera.

Jesús Millán consiguió un valioso triunfo ante los miuras en Zaragoza.

La prensa taurina, unánime

Manolo Molés - Aplausos
Ojo al aragonés Jesús Millán que me ha vuelto a demostrar que es un crimen que este tío esté en el paro y en el olvido más injusto. El año pasado ya me llamó la atención. Pero esta vez, en la tele se ha visto, se ha salido. Fuerte, preparado, valiente, zapatillas hundidas frente a las oleadas, valor y maneras y unos cojones como los del caballo del Espartero que tenéis ahí, para verlo, en la misma calle de Alcalá. Este tiene que entrar –ya lo anuncié- en los “olvidados recuperables” de Madrid.

Zabala de la Serna – ABC: Jesús Millán se juega la vida con los miuras
El resultado de Jesús Millán fue rácano para el bestial esfuerzo que protagonizó con el terrorífico sexto toro de Miura. Probablemente esta crónica no compense el disgusto de ver cómo te levantan una oreja ganada con la vida expuesta por delante, que se dice pronto, pero que sirva al menos de sincero reconocimiento a su valor y disposición. ¡Cómo si fuera fácil clavarse allí en los medios y dejarse llegar aquel tren de doble altura a galope tendido con toda su cierta incertidumbre a cuestas! Por la barriga se pasó las descompuestas embestidas, los recados como balas con su nombre grabado. Millán incluso le sacó con la mano por abajo una serie diestra meritísima, y luego, a bayoneta calada, la guerra, silbando los tiros por encima de la hombrera con la izquierda puesta, con la cara fuera de la muleta. Miedo es poco, pavor se respiraba. Menos el presidente y el nota de la banda, que vivían en otra pecera. La estocada, es verdad, se le cayó, mas la rectitud con que fue afrontada y la hombría de toda la faena se situaban en un plano superior. La vuelta al ruedo supo a poco para la tremenda apuesta.

Quizá influyó que ya había cortado un trofeo del salinero tercero, que entró dentro de la parte más asequible pero no fácil de la seria y fibrosa corrida miureña. Jesús Millán lo templaba, y cuando el toro reponía ya le tenía ganada la acción. Bien el maño, con desparpajo y redaños. Mató a la segunda, de una estocada al encuentro por todo lo alto.

Juan Posada – La Razón: Millán, heroico con los miuras
Millán, desesperado por el poco caso que le hacen las empresas a pesar de haber sido triunfador en Sevilla hace unos años, con miuras, salió a por todas. Se le notó desde el principio de la faena al tercero, el más benigno, arrodillado. Inteligente, aprovecho que el animal iniciaba bien las acometidas, aunque no las finalizaba. Le perdía pasos, aunque no le quitaba la muleta de la cara; así logró incluso ligar varias series. Más tarde, cuando se acabó la poca casta de la res, sacó el torero la suya. Lo obligó y dominó hasta permitirse adornados muletazos finales. La estocada, recibiendo, digna de mejor premio...

Con el sexto, de peligroso principio, más valiente aún. Lo citó desde largo y aguanto tres coladas y varias arrancadas agobiantes. En una de ellas, el toro se le paró en la mitad del embroque- ante las ingles- y el maño la soportó, estoico. Y, por ello, le ganó la acción y logró los muletazos más templados y dominadores de la faena. El presidente debía estar mirando a otro lado...


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