Colmenar Viejo
» OPINIÓN
 

G R I S

* J.F. Lorenzo Robles


Octubre vira al gris, tópico y financieramente. Acabó el esperanzador y septembrino verano de San Miguel, con sus membrillos y sus esquinas mediterráneas y al final del último resol apareció la crisis como una gran borrasca de astenia y depresión.
Andamos, ahora, taciturnos y escépticos, mirando de reojo la luz azul o dorada o roja de los rótulos de los bancos, de las Cajas de ahorros, otrora protectoras y piadosas (Venimos de los tiempos dialécticos de los “Montes de Piedad”) y ahora sospechosas y frías, como congeladores donde se guarda un dinero refrigerado y blanco que no sabemos ya muy bien de quién es.

La Plaza del Pueblo de Colmenar , que anda ahora en obras y por lo tanto en crisis urbana, concuerda con el paisaje, también en crisis, de bancos que la circunda. Los viandantes rodean el socavón, la plaza levantada, detrás de las vallas de protección, en fila, yendo como Machado, de su corazón a sus asuntos; y sus asuntos son el banco o el bar o a la farmacia o a la gestión municipal. Y llegados a los bancos, esas comercios para pagarse la vida, en los cajeros automáticos sentimos una mirada de reojo o un frío repentino en el cogote, siempre alerta cuando sacamos el efectivo doméstico de cada tres, siete o quince días. Cuánta rutina fría, ahora, para entrar y salir de los bancos. Las grandes inversiones, los grandes regalos, simulan en estos días inciertos enormes dosis de decepción o pesimismo. Hay quien dice que ahora los bancos no tienen término medio: O están llenos a rebosar o están vacíos hasta el pánico.

Los colores del otoño, pues, no nos excitarán demasiado en el 2008, bautizado pálidamente como el año económicamente más crítico desde la Segunda Guerra mundial. Otros años, el otoño ha tenido excelentes ocres, amarillos extenuantes, marrones diamantinos, hojarasca en tres dimensiones, parques tomados por la decadencia y la verdad de los árboles desnudos, enormes paseos entre el ventarrón y la llovizna. Pero este otoño el color será el del gran gris de la crisis y sus balcones, no aquellos que escribiera José Hierro en su poema “Plaza sola” – Ya los balcones solitarios se han poblado de hombres que cantan-, sino los que se asoman al amanecer con la angustia que no es otra que esa “incertidumbre” voceada desde los estrados políticos hasta las panaderías. Incertidumbre y color homogéneo –gris- que también empaña las miradas y las hace perdidas, dirigidas hacia dónde…

Octubre vira al desencanto: épocas que pasan y verdades omnímodas, relacionadas con el fatuo mundo del capital, que se derrumban como vigas de ceniza. Verdades que cruzan el Atlántico como una galerna, despedazando el mundo moderno, haciendo voluble y frágil el apestoso imperio del dinero. Quizá, en el fondo, sea la hora de disfrutar, pues asistimos a un momento que para muchos es de Apocalipsis y ruina y para todos es de grandes dudas y grandes replanteamientos. Quizá nos hagamos más buenos o más comprensivos o más blandos o cobardes, quién sabe. Y quizá empecemos de nuevo como neonatos nuestra relación con este mundo fundado que ya nos estaba esperando desde nuestro nacimiento. En definitiva, un mundo de novela, un tiempo literario, los protagonistas de una época fatal u oscura. Por si acaso, y para la posteridad, ya he empezado a fotografiarme al lado de algunos bancos.

Afinando en Clave


Verónica Arroyo Olalla


A lo largo del Renacimiento muchas obras de arte fueron censuradas por la Iglesia debido a los desnudos que en ellas se mostraban. El desnudo humano era considerado en aquella época como algo inmoral, indecente y obsceno, y, para poder mostrar cuerpos desnudos en sus obras, los artistas renacentistas recurrían a menudo al tema mitológico; por ejemplo, la Venus de Urbino, de Tiziano; e incluso, a veces, al tema religioso. De esta manera, la recta moral de la Iglesia no suponía ningún problema para los artistas. Aún así, muchos fueron los artistas que debieron retocar sus pinturas para adaptarlas al gusto eclesiástico y cristiano de la época.
Entre los ejemplos de censura eclesiástica por desnudez quiero destacar dos casos:
- La capilla Brancacci de la Iglesia de Santa María del Carmine de Florencia fue decorada en el siglo XV con frescos realizados por Masaccio y Masolino da Panicale. En estas pinturas se podía ver una escena en la que Adán y Eva aparecían completamente desnudos siendo expulsados del paraíso. Por ello, en el siglo XVII las partes sexuales de estos dos personajes fueron cubiertas con ramajes. De todas formas, actualmente, gracias a una restauración, han sido eliminados los inoportunos ramajes y se puede apreciar la obra tal y como a mediados del Quattrocento fue pintada.
- Otro caso, quizá el más celebre, es la censura de los frescos de la Capilla Sixtina de Roma, pintados por el genio florentino Miguel Ángel Buonnarotti. A causa de la censura eclesiástica, los desnudos del Juicio Final fueron retocados el mismo año en que murió su pintor, ya que se acusaban de paganismo. Por eso, en el año 1564, el pintor Danielle di Volterra fue encargado por el papa Pío IV para cubrir “las vergüenzas” de los personajes. Éste, al parecer, cumplió su cometido dibujando delicados velos y sutiles braguitas sobre las figuras para tapar sus partes pudendas, lo que le costó el apodo de Il Braghettone. Como en el caso de la capilla Brancacci, la restauración a la que la capilla Sixtina fue sometida a finales del pasado siglo XX se dedicó también para eliminar los añadidos de Volterra y dejar al descubierto las partes de las figuras que habían sido ocultadas, como en su día las pintara Miguel Ángel.


PERSONAJES

Fernando Mirat Palomino


* N.G.
Hay que bajar a la arena para conocer de primera mano la semblanza del torero. Mirarle a los ojos y pensar lo que siente, introducirse en su propia naturaleza para conocer la fisonomía de su mirada. Hay que observar sus movimientos, su figura estirada, hay que caminar a su lado y comprender su estado, sus sentimientos y aquello que le lleva a adentrarse en la silueta redonda de la plaza de toros.
Esto es lo que ha hecho Fernando Mirat Palomino en su primera exposición pictórica, en la que ha retratado caras, semblantes, posturas y sentimientos en una sola gama, en definitiva, la figura del torero. El toro parece haberse escondido en la mayoría de sus obras, parece estar ausente, como perdido y sin embargo, aparece de repente tras la mirada del espectador, incitado y llamado en un momento concreto.
Mirat Palomino ha plasmado su arte en su primera exposición en la Casa de la Cultura, La figura de Morante de la Puebla refleja la motivación en el artista hacia estas figuras, siendo su cara la que más le ha inspirado en momentos determinados. Desde los 8 años lleva acudiendo a clase de pintura y poco a poco, el óleo ha transformado la tabla o el lienzo en la percepción de unas imágenes que se perfilan silenciosas, no en vano, como reconoce el propio artista, resulta mucho más difícil ponerse delante de un novillo que de un lienzo. Esta exposición nació del trabajo, del empeño en perfeccionar su arte y de la mano de su profesora que ha decidido que sus alumnos más aventajados se lancen al ruedo.
Amante de los clásicos, Fernando Mirat expone 15 cuadros cargados de sensaciones taurinas y musicales. La explosión de color apenas se percibe, salvo en alguna visión que escapa del mundo de los toros y se adentra en otros abismos más coloristas. Las sombras que reflejan sus ideas, son las que más le llaman la atención La música forma también parte su obra. Conciertos de figuras actuales, guitarras que parecen desgarrar armonías silenciosas de sus cuerdas o ese amigo que le inspira en un momento determinado a los sones de las notas musicales.
Mientras el impresionismo de Fernando Mirat cabalga solitario, como un caballero andante y ansioso por encontrar un hueco en un difícil mundo, las ideas le surgen a través fotografías que observa. El mundo taurino y musical se funden con perfecta armonía.

OPINIÓN


Los Cara Cemento

* Los náufragos Yahoo-www.losnaufragosyahoo.blogspot.com

Nada, que dicen al final que sí, que hay una crisis galopante y que no hay que ser optimista respecto a la situación económica de los próximos muchos meses. Y qué mejor idea que promocionar el desarrollo económico y demostrar que las crisis las sufren los de siempre, ya sea en New York o en Colmenar, que haciendo un parking de uso exclusivo para el personal del ayuntamiento. Total, son dos millones de euros de nada y ahora el mundo va sobrado.

¿Y qué han dicho los socialistas e IU de todo esto? Lo han adivinado ustedes, nada de nada. Porque ellos son también personal del ayuntamiento, concejales y todo, y parece ser que ante esta obra no tienen nada que decir, ¿Estarán despistados intentando sacar al municipio de la crisis?

Aquí se ve claramente eso que dicen por ahí de que para elegir a los representantes del gobierno a nivel municipal hay que fijarse en las personas y no en las ideologías, pero claro, si los elegibles anteponen su interés particular al bien común y además se ponen de acuerdo, la liamos.

Eso de tener un parking debajo de la poltrona, o de los mismísimos, pinta mucho, y si además es privado pues más caché, que no es que no se lo merezcan. Al fin y al cabo estos sesudos sin estudios políticos, ni ideas políticas, se estrujan el cerebro para organizar el día sin coche, el día de la bicicleta, el día del reciclado y tantos otros días en los que los ciudadanos colaboramos para que esto del medio ambiente y el desarrollo vaya a mejor. Además, lo hacen de forma totalmente desinteresada. Los pobres me organizan el evento de turno, ¡y encima ni siquiera participan!

No me extrañaría que hubieran pensado en hacer una zona azul para reducir el tráfico en el centro, que no sólo financiaría la obrita a nuestra costa sino que evitaría los atascos en la entrada de su parking, lo normal…
Y así es cómo nos lucirá el pelo, con estos gastadores de impuestos haciéndose una plaza de garaje en lugar de promocionar el comercio, haciendo, por ejemplo, una zona peatonal.

Esto de la crisis despista mucho y Colmenar en lugar de ser como Miravete, donde dicen que nunca pasa nada, se ha convertido en el pueblo donde pasa de todo pero no lo parece.
No sé por qué, pero no somos muy protestones los oriundos de aquí. Será que el pasado debió de enseñar lo malo que era levantar la voz en contra de las fechorías administrativas, y en lugar de plantarnos delante del ayuntamiento para evitar este atropello, y desprecio por nuestros impuestos, la ciudadanía no ha dicho ni pío.

Aunque mirando el lado positivo del asunto podemos estar tranquilos, ya que los ediles podrán llegar antes al ayuntamiento y no tendrán excusa para no estar en su puesto de trabajo a su hora, al menos cuando vayan a este menester y no estén desempeñando otras ocupaciones en lugar de dedicarse a su suculento puesto electo con plaza de garaje.
Ah, y otra cosa más. Les avisamos que tenemos un agente secreto disfrazado de jubilado que se asomará todos los días a ver las obras y vigilar que tal van. Por mucho que intenten tapar su vanidad y desinterés por la ciudadanía por medio de vallas verdes, creo que estas no sirven para tapar la vergüenza.

Fuente Santa Teresa

* José Juan Rodríguez

Muy Señores míos:
Quisiera, desde su publicación, denunciar el lamentable estado de abandono en el que se encuentra la fuente de la Plaza de Santa Teresa de Ávila, en el pueblo de Colmenar Viejo. Por una parte es un ejemplo del vandalismo que tenemos en nuestro pueblo (ya casi una ciudad por su población) y por otra, también es otro ejemplo de dejadez de los responsables municipales en su mantenimiento y cuidado.

Los impuestos siempre llegan puntuales. Como se aprecia en la fotografía, esa fuente es un peligro para los viandantes.
¡Por favor, sr. Alcalde! Arregle usted la fuente para que todos los vecinos (le hayamos votado, como es mi caso, o no) de Colmenar podamos disfrutar de esta plaza y fuente tan bonitas.

 

 

 

 



ESTAMPAS DE LA TIERRA

En la presidencia

Fernando de la Morena

Lector, ¿qué ves en la estampa que tienes ante tu vista? Y te pregunto porque no es fácil explicar su realidad. En principio, parece un palco ocupado por un grupo de jóvenes colmenareñas que alguna vez, cuando iban a los toros, sabían usar la belleza clásica y muy española, del mantón de Manila. Aquí dan compañía a un señor mayor, que seguro habría venido de Madrid a los toros. Al grupo lo preside la bandera de España. Es, pues, la presidencia de la plaza de toros de Colmenar Viejo, la que aún no era de La Corredera, y que hoy tanto añoramos.
Pues sí, años cincuenta del pasado siglo XX, cuando la afición a los toros, en Colmenar Viejo y en toda España, aún dominaba a los espectadores, cuando a Colmenar Viejo, en pos de su historia taurómaca aún cercana, acudían personalidades del planeta de los toros y de la cultura, a sus festejos taurinos, a sus operaciones y fiestas camperas, por muy modestas que fueran, a convivir con aquellos aficionados.
En este caso, fue el singular cronista taurino, don Carlos de Larra “Curro Meloja”, el de la “Tauromaquia” de los lunes de Radio Madrid, el que quiso gozar de la cercanía bonita de aquellas señoritas colmenareñas, como tantos otros cronistas y personajes lo hacían frecuentemente. ¿Qué fue de aquello?


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