Las descalificaciones y la falta de un reglamento de funcionamiento convierten los plenos en foros de aburrimiento
La carencia de debates políticos protagonizan los plenos municipales

* L.C.
De “diálogo de besugos” fue el calificativo que puso uno de los vecinos asistentes al pleno en un momento determinado, cuando un concejal del PP y el concejal de Cultura se cortaban de manera reiterada el turno de palabra, cuando intercambiaban acusaciones mutuamente sobre la calidad de las actividades culturales y el dinero que se gasta en ellas. Y es que en este diálogo y no debate (le siguió otro con el concejal de Festejos), la política carecía de sentido, con cortes continuos de la palabra, especialmente por parte del concejal popular, que permitía que la discusión se transportara en el tiempo, haciendo interminable y tedioso el cúmulo de voces que se desprendían.
Que los plenos municipales de Manzanares el Real carecen de un debate político y ordenado, es algo que se puede apreciar el cualquiera de ellos. Las constantes descalificaciones y la vuelta a temas ya perdidos en el tiempo, como el mercado medieval, parece ser el único argumento de las discusiones que se producen en el apartado de ruegos y preguntas por parte de la oposición, un apartado que debería servir de control del equipo de gobierno, pero que se transforma en discusiones sin mucho sentido, donde todos quieren llevarse el gato al agua y de manera especial, aquellos que por llevar muchos años en el consistorio creen disponer de toda la verdad.
Las discusiones se dilatan tanto en el tiempo que pierden el sentido y dejan de ser un ruego o una pregunta. La carencia de un Reglamento de Organización y Funcionamiento que dinamice los plenos y la permisibilidad del alcalde al permitir que los concejales se enzarcen en acusaciones interminables, quiza sea uno de los efectos que provocan tan largas y tediosas tertulias.
Cultura y toros
Las actividades culturales programadas en el municipio y que han sido seguidas por gran número de vecinos, ha sido uno de los objetivos del PP, con críticas continuas por parte de Damián Guijarro, que acusó al concejal del área de despilfarrar el dinero público, solicitando al alcalde que remediara estos errores. Guijarro calificó estas actividades culturales realizadas en la Plaza del Pueblo como un cachondeo que costaban dinero a las arcas municipales, pidiendo que se contrataran actuaciones musicales que costaran poco dinero, lo que sirvió para que otro vecino señalara que para eso era mejor “poner un tocadiscos”.
La respuesta del concejal de Cultura, Angel Aretxaga, se basó en recordar al PP el número de actividades que se habían realizado a lo largo del año, afirmando, a cuyas citas habían acudido numerosos vecinos, por lo que su objetivo era ofrecer una mayor apuesta cultural al pueblo. En términos similares se refirió el alcalde que aseguró que en estos 15 meses se habían hecho muchas cosas porque son interesantes para los ciudadanos, encontrándose entre los objetivos del gobierno mejorar la calidad de oferta hacia los ciudadanos, mejorando los servicios sociales y el tejido comercial y empresarial, por eso era necesario cubrir todo tipo de actividades.
Tras la larga discusión sobre cultura, el concejal del PP intentó lidiar al concejal de Festejo, acusándole en reiteradas ocasiones de irresponsable y de ser capaz de mentir y difamar. Estos calificativos tan duros se referían a las pasadas fiestas patronales, centrándose especialmente en los encierros taurinos, afirmando que el concejal había “chuleado” a un empresario taurino y estaba jugando con el prestigio de la institución. El responsable de Festejos, Antonio Fernández, enseñó unas fotografías a Guijarro, al que acusó de mentiroso e irresponsable, ya que con las instantáneas se demostraba lo contrario de lo que él denunciaba.
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