
* Luis del Abra-Analista Financiero
Desde esta columna ya hemos comentado en más de una ocasión que en los últimos tiempos la que se ha dado en llamar inversión sin riesgo (renta fija a corto plazo, letras del Tesoro, imposiciones a plazo, etc.) cuenta con rentabilidades poco atractivas. Por otra parte, la expectativa en relación con la evolución de los tipos de interés para los próximos meses presenta escasa capacidad de variación. Por este motivo, el inversor se está viendo avocado en los últimos meses a derivar su interés hacia los activos de renta variable, es decir, han iniciado lentamente el retorno a la Bolsa.
Una vez más me atrevo a recomendar, sobre todo a los ahorradores modestos, que realicen sus incursiones en el mercado bursátil a través de fondos de inversión. Hay múltiples razones que avalan este criterio. Por un lado, cuentan con una fiscalidad atractiva, ya que no tributan más que cuando se reembolsan participaciones (y en la medida de las plusvalías generadas). Por otra parte, cuentan con una liquidez inmediata (salvo escasas excepciones) y con un amplio espectro de categorías, de forma que en ocasiones lo más difícil es escoger, ya que las posibilidades son muy amplias. La diversificación de activos en que pueden invertir los fondos hace mucho más eficiente este tipo de inversión, frente a la elección de un par de valores, que por su escaso número representan un marco de alto riesgo. Muchos de los fondos de renta variable e incluso mixtos que se comercializan en las entidades bancarias españolas han permitido a sus partícipes la obtención de importantes revalorizaciones a lo largo del ejercicio actual.
Echando una ojeada a lo que está ocurriendo con el mercado de acciones en nuestro país, vemos que más de 80 valores (de los poco más de cien) de la Bolsa española han subido desde principio de año. Es más, en el caso de 40 de ellos, el incremento del precio ha sido superior al 25%. Y todavía hay compañías que cuentan con lo que los analistas denominan “potencial alcista”. Bien es cierto que el último mes (Octubre) ha representado un pequeño retroceso, pero el conjunto del ejercicio 2009 señala un recorrido francamente positivo. Todo esto se enmarca en un entorno económico y financiero que plantea aún un elevado nivel de dudas y problemas aún no resueltos. Sin embargo, ya es sabido que la Bolsa impone su propio recorrido, que anticipa con frecuencia los acontecimientos. Es decir, cuando adquirimos acciones estamos comprando futuro o confianza en el futuro. A cada uno corresponde medir el espacio temporal de esa decisión. Y, de verdad, no es ésta una cuestión menor, ya que la decisión del momento de la venta (la desinversión) suele ser crucial en la consecución del resultado económico final.
Y, mientras tanto, sólo cabe aprovecharse de la situación. Es decir, siempre es conveniente seguir al mercado y no llevarle la contraria, aunque a veces resulte difícil explicar sus movimientos. Como siempre, recomendamos diversificación, prudencia (incluso a quienes no tengan aversión al riesgo) y determinar con precisión la duración de las inversiones que se realicen.
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