
* Fernando de la Morena
¿Eso es el grupo de seis toros, un
cabestro con su zumba y dos caballistas,
más que vaqueros, que
Manuel Revelles esculpió en
tamaño reducido, y que la
Fundación Codina, de Paracuellos
del Jarama, de más de cien años
de antigüedad, ha convertido en
ocho figuras en bronce a tamaño
natural.
Este grupo escultórico y glorieta,
donde está instalado, fueron inaugurados
el día 22 de noviembre del
corriente año 2009, en la celebración
del 505 Aniversario del
Privilegio de Villazgo, Día de
Colmenar Viejo, por el Alcalde
colmenareño, José María de
Federico Corral, acompañado por
la viuda del autor, Carmen Sanz
Paredes, y su hijo Julián entre el
público, en presencia del Alcalde
de la villa francesa de Suresnes,
presente en Colmenar Viejo con
motivo de la celebración de la
renovación del Hermanamiento
con la villa de Colmenar Viejo el
pasado día 20, de cuya villa francesa
se ha instalado su escudo
junto al del anfitrión, en el recinto
taurino inaugurado. En el acto
dicho del Ayuntamiento se entregó
un Diploma al funcionario jubilado
don Carlos Margolles Chivato.
Este día 22 por la mañana, en un
ambiente de fiesta local, en día
soleado, en presencia de mucho
público, la viuda de Manuel
Revelles, Carmen Sanz, leyó, con
emocionadas palabras, una cuartilla
de agradecimiento a Colmenar
Viejo y a sus autoridades por la
erección de este bello monumento
a la memoria de su esposo, como
lo hizo, seguidamente, el Alcalde
de esta villa, José María de
Federico Corral, siendo muy
aplaudidas ambas alocuciones.
Y dichas estas circunstancias,
Manolo, a tu obra la denominaste “El Encierro”, y, dada nuestra
amistad y afecto, te voy a pedir,
allá donde estés, seguro que en la
gloria de los artistas, que me permitas,
en aras de mi colmenareñismo,
que yo la denomine “La
Mudanza”, tal como cantó nuestro
admirado paisano y maestro Don
Luis Fernández Salcedo a grupos
de ganado bravo semejantes, porque
estas figuras que han salido de
tus manos y de tu inspiración, han
llegado aquí, a este lugar donde
estamos, camino de…, porque la
finca de Cerrolongo, en este año
de “pertinaz sequía”, se ha quedado
sin agua, y, como hacían los
mayores de tu mujer en el pasado,
quizás ellos hubieran llevado las
vacas desde la finca de La Peralera
a otra que tuviera un manantial.
Ante estas razones, Manolo, ¿me lo permites? Y, como si estuviéramos en la calle del Real, como tantas veces, me hubieras dicho que sí, pues voy a seguir con tus toros, porque los de Cerrolongo eran de tu mujer, pues tú, como decías, eras “ganadero consorte”, ya que tú eras torero escultor, o puede que fueras escultor torero, y la ganadería era de tu mujer.
Tu grupo escultórico lo han instalado en un altozano que ocupaba el que se denominaba “Praó Bastero”, en la carretera a San Agustín del Guadalix, a la salida del nuevo Colmenar Viejo, en cuyas cercanías estaban ubicados el que denominaban el “Praó de Morgas”, el del Olivar, el “Praó Pela”, entre otros, por donde tú tanto pasaste, camino de la finca de Cerrolongo, a echar el pienso al ganado de tu mujer, como tú decías, o a dar unos muletazos a una becerra, en tu plaza de tientas.
Al este de este altozano, ya rodeado de construcciones modernas, aparece la triangular pirámide de la Cuesta de San Pedro, en el decir de ayer, multicolor en el discurrir del día y de los agentes atmosféricos. Ayer estuve en el acto de la inauguración de este monumento, obra tuya y honra de Colmenar Viejo, pero he querido saborearlo a solas, y a la mañana siguiente lo visité, esquivando vehículos peligrosos.
Y me ha emocionado la vitalidad del grupo, su fuerza, su movimiento, su violencia, de toro de ayer, siguiendo al caballista, camino de …Y me ha llamado la atención que los caballistas no llevan estribos en la montura, que es de breves abanico y perilla, y las bridas son de soga. Me hubiera gustado haberte preguntado en qué lugar de Castilla contemplaste el encierro que te inspiró.
Este enclave taurino colmenareño
está emplazado en un lugar de
moderno urbanismo, donde muy
cerca existen puntos de agua,
lugar ornamentado con árboles y
arbustos variados, y césped artificial
de colores. En este urbanismo
me sorprenden trozos de
paredes de piedra colmenareña,
queriendo semejar las que cierran
las fincas de Cerrolongo, de
La Peralera, de tantas otras de
estos campos. Este ornamento
urbanístico de los alrededores es
obra de un joven colmenareño,
Enrique González Moreno.
En esta mi soledad ante tus toros, Manolo, me he emocionado y he visto de cerca de Dª Prudencia, a D. Manuel, a D. Félix, a D. Julián, y a don Juan Julián Sanz Colmenarejo, viendo tus toros, como lo hacían con los suyos: “los toros de Colmenar”, como los denominaban los cronistas del pasado. Manolo, esta glorieta, con el título de “Manuel Revelles”, tu nombre, es una dignidad para Colmenar Viejo, y un homenaje y recuerdo a los ganaderos de esta villa, que el señor Alcalde, José María de Federico, hizo extensivo a todo tipo de ganaderos locales. Que así quede constancia.
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