COSAS DE COLMENAR
Hermandad y Cofradía del Santo Cristo del Sepulcro
* Fernando de la Morena Sanz
A los colmenareños del pasado, como a la gran mayoría de los pueblos de España, en su condición de católicos y su devoción a determinadas imágenes sagradas, les condujo a organizar agrupaciones vecinales para la conducción de tal sentir religioso, que dieron por resultado hermandades y cofradías, que, con las lógicas vicisitudes de algunas, han llegado hasta nuestros días, en el fondo con el mismo sentir, quizás exteriorizado de modo distinto.
Una de tales congregaciones ha sido la denominada Hermandad y Cofradía del Santo Cristo del Sepulcro, ayer conocida popularmente como del “Cristo de la siesta” o de “Los pastores”, por celebrarse su festividad en la época de dormir un rato después de comer, o por el carácter rural que daban a su procesión los asistentes, muchos de ellos hombres de campo, labradores, ganaderos, pastores…
Un grupo de paisanos, presididos por el licenciado don Roque Fermosel Collado, presbítero, el día 12 de septiembre de 1731, se reunieron, y “considerando que la caridad de los fieles va decayendo más…”, quisieron y fundaron una Hermandad y Cofradía, compuesta por setenta y dos hermanos, para el culto y veneración del Santísimo Cristo del Sepulcro, a quien tomaron como protector, y se obligaron a unas ordenanzas de doce puntos, en los cuales, entre otras cosas, se expresaba que llevara el título de Cofradía o Hermandad del Santísimo Cristo del Sepulcro, y una cosa curiosa, que su fundación “sea en otra iglesia”; que perpetuamente su fiesta se celebre el día 3 de mayo, fiesta de la Invención de la Santa Cruz, con misa cantada y exposición del Santísimo. También se señala que ocho días después de su festividad se reúnan los hermanos de voto para nombrar otros que les sucedan anualmente.
No existe documentación de esta Hermandad de los tiempos previos a la guerra “incivil” de 1936, pues desaparecieron en esos tiempos anómalos. Finalizada la contienda en 1939, en España se reanudaron las actividades religiosas, y esta Hermandad reanudó las suyas, con la celebración de su primera junta el día 9 de mayo de dicho año, ante la presidencia del párroco don Edelmiro Robledo Álvarez, que recuperó su cargo, en la que se nombró Hermano Mayor a Jorge Izquierdo Matellano, y los correspondientes mayordomo y muñidores, y se presentó la situación económica de la cofradía. En la del año 1948, 11 de mayo, se propuso la compra de un nuevo sepulcro, que no se realizó por falta de medios económicos, lo que se llevó a cabo el año 1951, y se transfirió el antiguo, por mil pesetas, a la parroquia de Bustarviejo, y la imagen del Santo Cristo, obra del siglo XVIII, atribuída a Gregorio Fernández o a alguno de sus discípulos aventajados, fue restaurada el año 1968 en los talleres Granda. Según datos proporcionados por el sacerdote colmenareño don Pedro García Torres, esta imagen de Jesús era articulada, lo que posibilitaba que en el pasado se celebrara la ceremonia del Descendimiento. De referencias del mismo cura, este Cristo se elevó a la Cruz por idea del párroco don Juan Sánchez, conjunto religioso situado actualmente junto al altar de la Purísima, y sustituído el articulado por uno moderno y situado en un sepulcro de cristal.
Las procesiones, a lo largo de unos años, se siguieron celebrando el primer domingo de mayo, con la habitual participación de labradores, ganaderos, pastores, que aún entonces usaban sus habituales indumentos de hombres de campo, dándole ese carácter. Se llevaba la imagen sobre andas a hombros de los voluntarios, que recorría las calles de la Iglesia, plaza del Generalísimo, calles de la Feria, Capitán Gómez Pinto, plaza de la Berenjena y calle del Reloj. Terminado el recorrido, junto a la recordada mercería de La Madrileña, se celebraban subastas de corderos, de bollos y pastas, y en todo momento las campanas lanzaban sus bellos y sonoros ecos a los aires colmenareños, anunciando fiesta.
La imagen de este Cristo, en su urna, estaba y está en la capilla de su nombre, donde existía una lápida con esta inscripción: “En honor del Santísimo Cristo del Sepulcro, a la memoria de la familia Pérez Marivela”.
Los tiempos se suceden, las costumbres cambian, pero nosotros, españoles colmenareños, hoy, en circunstancias distintas, usamos semejantes frases. Recordaréis lo dicho en el acta fundacional de la Hermandad: “Considerando que la caridad de los fieles va decayendo…”, algo semejante dijeron un grupo de paisanos en junta celebrada el 11 de mayo de 1977, presididos por el párroco de entonces, don Felipe Sánchez Sánchez: “…Vistas las circunstancias en que se desenvuelve la Hermandad, la cual se encuentra en falta de calor popular, debido a la marcha de las costumbres… acordamos los cinco firmantes de este acta, dar por disuelta la Congregación, en lo que concierne a lo oficial…” Están las firmas de F. Sánchez, Gabriel Matellano, Basilio Puente, ¿Ángel Colmenarejo?, Antonio García y Cirilo Gómez.
“Dejan constancia de su inquebrantable fe y lealtad al Santísimo Cristo del Sepulcro, que se ha venerado durante doscientos cuarenta y seis años en Colmenar Viejo”.
Pasados 28 años, en la sacristía de la basílica local, “el día 9 de marzo del año 2005, se han reunido con el párroco, don Antonio García Rubio, un grupo de fieles con el propósito de constituir la Hermandad del Cristo Yacente”. Pero esto es otra historia.
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