Nueva Guia  

EDITORIAL


Colmenar cumple.
Tres Cantos, miente, manipula y engaña


Está claro que las siglas políticas no marcan, en gran parte de las acciones, el devenir de la política municipal. Suelen ser las personas, su talante y su instinto por servir a la ciudadanía, las que proyecten esa singladura de acontecimientos encaminados a hacer que un municipio sea más habitable y que sus ciudadanos reciban mayores contraprestaciones en pro de esos impuestos que están obligados a aportar a las arcas municipales. Hoy día, en política, existen personas que se han presentado, libre y voluntariamente, para defender los derechos generales del municipio y otros que lo han hechos para defender sus propios intereses y los de las personas que giran en su entorno.


Un ejemplo claro de esta política, enmascarada bajo las mismas siglas, es la que se desprende de las dos mayorías absolutas que rigen los destinos de Colmenar Viejo y Tres Cantos, ambos municipios gobernados por el PP, pero con síntomas muy diferentes. Esta es la percepción que extraen los grupos de la oposición trocantina cuando tienen que hacer comparaciones sobre ambas formas de gobernar y especialmente, cuando se refieren a la política social, aquella que va encaminada a los sectores con menor poder y con más necesidad de afrontar una vida independiente.


Este es el caso de las viviendas destinadas a los jóvenes, enmarcadas dentro del programa Plan Joven de la Comunidad de Madrid, donde ambos equipos de gobierno, con las siglas del PP en la cabecera, tienen una visión muy diferente de este cometido social. Por ello, PSOE, IU y APTC en Tres Cantos, no dudan en señalar y poner como ejemplo a Colmenar Viejo como cumplidor de esta promesa al mantener que las viviendas sean de 70 metros cuadrados construidos, a destinar suelos para este tipo de construcción y al querer asesorar a los jóvenes cuando la promotora no cumple con lo pactado. Por el contrario, el gobierno de Tres Cantos “miente, manipula y engaña” a los jóvenes al primar por encima de lo prometido en época electoral los intereses de FCC por encima de los de estas personas, mintiendo a la oposición, manipulando los datos y engañando a los jóvenes.


Una realidad que se puede comprobar de manera personal. Colmenar Viejo ya ha comenzado a entregar estos pisos, que no se han construido en parcelas de suelo terciario que no quiere nadie porque transcurra, pegada a sus ventanas, la nueva línea del AVE. Algo que sí ocurre en Tres Cantos, donde el gobierno del PP Ha permitido que FCC destine las peores parcelas para estos jóvenes, no solo por las condiciones de las mismas, sino porque además no reúnen la edificabilidad prometida para construir viviendas de 70 m2, siendo una incógnita, a estas alturas, el precio de las mismas, sin que el concejal de Urbanismo tenga la valentía de contestar a las muchas preguntas que se le plantean. Quizá sea porque tenga algo que esconder y no se atrevan a dar los datos reales. El alcalde de Colmenar Viejo ya lo dijo claramente, en relación a los problemas existentes con una promotora de estas viviendas. No solo la acusó de impresentable, sino que dijo que él no le compararan con Tres Cantos.


Los filibusteros de la política
Mientras existan personajes que piensen que en política todo vale con tal de conseguir el fin que ellos se proponen, este oficio voluntario se encontrará siempre en entredicho y la soga penderá constantemente del cuello de la democracia. Y es que cuando la política es el fin primordial para defender los intereses particulares de aquellos que acceden a ella, la desprotección de la ciudadanía es total.


Aquellos que durante años han ostentado el poder, olvidándose de los ciudadanos y engordando su caciquismo personal, de repente se encuentran en la oposición como consecuencia de sus malas obras y no acatan que les hayan destronado a través de unas elecciones democráticas, por lo que urden todo tipo de tramas para intentar hacerse de nuevo con el control de todo lo que les rodea. No descartan pactos imposibles, comprando a quien haga falta. Y si esta estrategia les fallan emplean el oficio del desgaste, de la destrucción de los que ellos consideran enemigos.


Estos filibusteros de la política no descartan saltarse la Constitución para lograr su fin, no respetan las más mínimas normas de la ética política ni de las reglas democráticas. Piensan que los muchos años que han llevado controlándolo todo les da poder para actuar de cualquier forma, utilizando la descalificación personal, el no respetar la palabra de los demás como armas de destrucción, faltando el respeto a su contrarios o guiñando el ojo a los suyos como diciendo “no os preocupéis, que les estamos llevando a nuestro terreno”. Estas personas son los verdaderos inquisidores de la política actual.

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