Nueva Guia  

AFINANDO EN CLAVE

La música agranda el cerebro


* Verónica Arroyo Olalla

Un fértil terreno de investigaciones es el que estudia las relaciones entre la música y el desarrollo infantil. Algunos estudios preliminares realizados en animales y humanos podrían sugerir que la melodía juega un papel en el estímulo de la inteligencia. Ciertos ratones expuestos a audiciones musicales se han mostrado más hábiles a la hora de encontrar la salida de un laberinto.

Tanto ha calado la idea popularmente que casi nadie discute hoy que el estudio de partituras, la educación musical y el contacto con instrumentos son piezas básicas en la educación infantil. Sin embargo todavía no existe constancia de que la música favorezca directamente la inteligencia. Algunos datos indican que, tras escuchar piezas concretas, grupos de voluntarios obtienen mejores resultados en test de cociente intelectual, sobre todo en los que tienen que ver con la memoria espacial y las secuencias. Pero no es posible demostrar, de momento, que el efecto pueda ser permanente. En el caso de los niños, es evidente que la música genera estados de relajación y concentración muy beneficiosos para el estudio y que el estímulo auditivo produce efectos en el complejo y plástico entramado de conexiones neuronales que se teje durante la infancia. ¿Pero tiene todo esto algún efecto sobre el cociente intelectual? La respuesta todavía es inconcreta.

Lo que sí sabemos es que los pequeños se muestran familiarizados con canciones que han escuchado dentro del vientre materno y que su memoria de estos acontecimientos puede durar hasta un año. Y también que los bebés de apenas unos meses de edad son capaces de reconocer las melodías de una nana que les canta habitualmente su madre aunque se le cambie la clave y el tono.
Nadie puede negarlo. El ser humano es un animal musical y ese prodigioso lenguaje de notas y ritmos que ha ideado la especie forma parte de nuestra naturaleza.

Investigadores en la Universidad de Münster, Alemania, informaron que las lecciones de música en la niñez realmente agrandan el cerebro.

El área para el análisis de las notas musicales es un 25% más grande en los músicos que en la gente que nunca ejecutó un instrumento. Los hallazgos sugieren que el área se va agrandando a través de la práctica y la experiencia.

En los comienzos del entrenamiento musical, el área, al parecer, comienza a agrandarse.
Este descubrimiento fue hecho luego de que los científicos colocaran a músicos y no-músicos en una máquina cerebral magnética apuntada hacia la corteza auditiva, donde los sonidos son procesados. Esta parte del cerebro contiene células, llamadas neuronas, sensibles a las diferentes frecuencias sonoras. Las neuronas que se excitan frente a la misma frecuencia, tienden a agruparse en pequeñas islas formando una especie de mapa de frecuencias sonoras en la corteza auditiva.

 Los investigadores dijeron que los músicos usan más neuronas para procesar los sonidos, o mejorar su sincronización, debido a su entrenamiento. En cuanto a músicos con oído absoluto o relativo no se encontraron diferencias.

El incremento en la respuesta a los sonidos recibidos fue el mismo para ejecutantes de piano, viento, o cuerda; aunque la mayoría de los músicos dijeron haber recibido una temprana instrucción musical.

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