Nueva Guia  

COSAS DE COLMENAR

Solemne inauguración del Museo de Arte Sacro de la Basílica de Colmenar Viejo


* Fernando de la Morena Sanz


Quizá parezca excesivo el título, pero el hecho lo merecía, pues se han recobrado en tal iglesia colmenareña piezas de arte sacro que la incuria, la ignorancia, la dejadez y ¿la maldad? del hombre escondió en rincones oscures, piezas que otros geniales e insignes del ayer crearon para la Iglesia Católica, que los ha mantenido a través de siglos, pese a todo, para gozo, deleite y oración de sus fieles, que, con su esfuerzo y voluntad, han sabido conservar y recobrar, en ocasiones, en estos tiempos materialistas de sólo dinero. Y, para celebrar tal efeméride, gentes que forman parte de la Catedral de Castilla, título histórico, de cierto énfasis, de muy lejanos siglos, hoy basílica de la Asunción de Nuestra Señora de Colmenar Viejo, los han restaurado hasta conseguir su propia realidad antigua e histórica, y los han reunido para formar un extraordinario Museo de Arte Sacro en esta villa, dentro de la Comunidad de Madrid.


¿Es exagerado el título que antecede? Los actos organizados por tal motivo merecen el calificativo.
Para la inauguración de tal Museo, a las once de la mañana del día 17 de julio del año que discurre, 2009, en la calle del Viento, puerta oeste de la parroquia, el alcalde local, don José María de Federico Corral, el párroco de la iglesia, don Ignacio Luis de Orduña Puebla, autoridades civiles y militares y un grupo de colmenareños han recibido al señor Cardenal Arzobispo de Madrid, don Antonio María Rouco Varela y a doña Esperanza Aguirre Gil de Biedma, Presidenta de la Comunidad de Madrid, ante la que un grupúsculo de personas ha iniciado un conato de protesta.


Sones de percusión medieval acompañaron la lectura de un texto literario coetáneo de la propia basílica, mientras la comitiva de autoridades e invitados penetraba hasta el Altar Mayor, y, ante su retablo monumental, Áurea de la Morena explicó su contenido histórico y artístico, para, a continuación, acceder al lugar del templo donde se han situado tantas e importantes piezas artísticas y sacras, formando este importante nuevo museo, situado en las tres partes que forman el coro de la basílica, que cubre las tres naves que la forman, al que se accede por una amplia y pétrea escalera, desde la que se contempla una bella perspectiva interior de columnas y nervios arquitectónicos, donde Laura Rodríguez y Pedro Alonso Morajudo dieron unas breves explicaciones sobre lo allí instalado.


Este conjunto de piezas de arte sacro, que forman esta nueva colección, fue ideado y promovido hace unos años por el anterior párroco, don Antonio García Rubio, y llevado a la realidad de hoy por el actual, don Ignacio Luis de Orduña Puebla, con ese sentido tan amplio del arte en todas sus gamas que le acompañan a este cura, contando con las importantes ayudas de todo tipo recibidas. Está concebido este museo, no sólo en la idea de atesoramiento artístico y cultural, sino que es además básico su sentido didáctico y catequético.


Constituyen los fondos atesorados piezas litúrgicas usadas en la antigüedad de los siglos VI, VII, XVI, XVII y XVIII: estandartes, alguno con restauraciones casi milagrosas; libros de coro, cantorales, con el mismo sentido de restauración, comparables tales volúmenes a los famosos de San Lorenzo de El Escorial, todos singulares en la Comunidad de Madrid; orfebrería procesional de alto valor histórico; collarines, estolas, de los que cabe resaltar sus tejidos de seda y bordados, sus realces, sus hilos de oro; también cetros y cuadros de pintura, custodias, con su propio significado retrospectivo, imágenes que formaron parte ornamental de retablos menores, que desaparecieron con el discurrir del tiempo y de circunstancias negativas, durante las cuales alguno de esos objetos hubieron de salir del ámbito local…
Esta exposición fija, de tanta riqueza artística y sacra, además de dar grandeza a Dios en los actos litúrgicos, permitía a los antiguos colmenareños hacerlo con la solemnidad que ellos pensaban que el Señor era acreedor.


La basílica colmenareña con su belleza arquitectónica es un lugar ideal, adecuado para ser depositario de tales riquezas artísticas y sacras, que formaron parte de las costumbres y sentires religiosos de aquellos antiguos cristianos de Colmenar Viejo.


La ubicación de todos estos objetos está en el coro, que cuando existía el coro bajo era el alto, espacio que preside la caja del órgano barroco, esperando la compañía de sus expatriados tubos. Tiempo al tiempo. En su cercanía están imágenes sagradas, libros de canto, estandartes, importantes indumentos de culto; del lugar forman parte rejas de forja, cruces procesionales. En el primer cuarto de la torre reciben acogida otros materiales de gran valor artístico; en el segundo, obras escultóricas. Al tercer cuerpo se le ha dado un carácter didáctico, y en él se puede contemplar la maquinaria del reloj de la torre: “Torre cuadrada, maciza y airosa, esbelta de día y de noche preciosa”.


Queridos Concha y Manolo, mis hermanos:
Los que escribimos no siempre ponemos en el punto de la pluma o en la tecla de la máquina un corazón, pero podéis estar seguros de que en esta ocasión sí lo hago con esa víscera a la que se le achacan tantas cosas buenas y… tantas malas.


Ha sido para mí un cordial placer y satisfacción acompañaros el día 15 de enero pasado en la celebración del cincuentenario de vuestro matrimonio, ocurrido el día 12 de enero de 1955, como os han acompañado hijos, nietos, hermanos y amigos, entre ellos vuestra madrina de hace 50 años, doña Juana Muñoz, anciana de muchos años, que, pese a ello, ha querido estar junto a vosotros, en unión de su hijo Miguel, en representación de su padre, don Miguel García Torres, vuestro padrino de entonces, ya lejos de este mundo.


La vida os ha dado satisfacciones, y penas y dolores, pero habéis tenido la entereza y la dignidad necesarias para conllevarlos y llegar hasta hoy unidos, para ser ejemplo tan necesario en la actualidad, de matrimonios rotos.

Felicidades hasta que Dios disponga.

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