Nueva Guia  

EL RINCÓN DEL INVERSOR

Bolsas en máximos

* Luis del Abra-Analista Financiero


Que nos encontramos en medio de una crisis que bate todos los records, ya no  hay quien lo dude. Que nuestra situación económica es de recesión, adornada con los peores augurios lo certifica el hecho de que nuestro P.I.B. continúa cayendo y las expectativas para los próximos meses no ofrecen ninguna apertura al optimismo. Que el paro –aún con los recortes de los últimos dos meses- es una dramática realidad presente en muchos hogares tampoco puede dudarse. Al final, todos estos condicionantes están dando lugar a un descenso más que apreciable en el consumo, que ha determinado una situación de deflación, que de no corregirse a medio plazo podría provocar un alargamiento de la crisis en el tiempo.


Y, sin embargo, como una especie de oasis entre tantos datos negativos, resulta que las Bolsas se encuentran en una carrera alcista más que destacable. En el caso de la Bolsa española, señalando en los últimos días máximos anuales en los principales índices. La subida anual del Ibex-35, por ejemplo, representa una mejora en al año cercana al 18% (nada menos). Como siempre, a la hora de buscar explicaciones no conviene ser restrictivo, pues la casuística suele ser múltiple. De hecho hay que destacar varios factores. Por una parte, el principal recorrido alcista se producía en el mes de Julio, con una ganancia del 11 %, derivada fundamentalmente de los resultados económicos de las empresas cotizadas (primer semestre del año). En efecto, mientras el entorno económico general presenta cuentas de resultados muy deterioradas y miles de empresas que cierran o se sumergen en procesos concursales, las compañías bursátiles, en buena medida, presentan balances muy saneados. Por otra parte, los ahorradores y los inversores se encuentran con un entorno de tipos de interés inusualmente bajo. Es decir, cualquier inversión de las consideradas “sin riesgo” ofrece una rentabilidad escasa. El precio del dinero al 1% en Europa, el Euribor a un año al 1,41% y la renta fija a largo plazo en las proximidades del 3,50%. Tampoco podemos olvidar que las expectativas en el precio de los inmuebles (ya sean  viviendas, suelo, oficinas o locales) no son positivas por ahora, lo que hace que las inversiones inmobiliarias se encuentren prácticamente aparcadas o fuera de la agenda de los ahorradores.


Todo ello contribuye a que los que pueden disponer de ahorros se encuentren con rentabilidades poco atractivas o con dilatados períodos de rescate. En conjunto, en este escenario, no debe extrañar que la corriente de quienes asumen ciertos riesgos en busca de mayor rendimiento haya adquirido un impulso decidido, determinando una mejora en las cotizaciones. En el fondo, la rentabilidad por dividendo que encontramos en muchos valores multiplica por tres en muchos casos los intereses de los depósitos y fórmulas financieras  similares. No es de extrañar, por tanto, que haya una liquidez que se va derivando hacia el mercado bursátil. Desde esta columna ya recomendamos hace unos meses iniciar este tipo de inversión, siempre con la debida prudencia.

Del mismo modo, me atrevo a asegurar que a corto plazo debería producirse una corrección bajista, es decir, una depuración del mercado, determinada tanto por recogida de beneficios como por posibles malas noticias en el entorno macroeconómico, que son muy posibles a corto o medio plazo. No obstante, cuando se produzca un descenso de un cierto calado conviene efectuar un seguimiento en detalle, ya que lo que los técnicos denominan “tendencia de fondo” puede recuperar la senda alcista nuevamente.

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