Nueva Guia  

COSAS DE COLMENAR

Coto forestal de previsión escolar Hermanos Miralles

* Fernando de la Morena Sanz

No sé si a muchos colmenareños de hoy les dirá algo el título que antecede, pero la realidad es que en la finca donde está ubicada la ermita de Nuestra Señora de los Remedios, Patrona de Colmenar Viejo, en la parte que da a la carretera a Guadalix de la Sierra, figuró un cartel con este texto: “Diputación Provincial de Madrid. Coto Forestal de Previsión Escolar Hermanos Miralles”.

Este lugar, tan visitado y conocido actualmente en su comarca y fuera de ella, está situado en un emplazamiento o paraje de gran belleza paisajística, lo constituye un cerro de unos 1020 metros de altitud, bordeado por la citada carretera, por la colada denominada de Los Santos y la finca conocida como de Los Villares, con antiguas resonancias de toros bravos.

El amplio espacio que desde aquí se contempla está cerrado por montes y montañas que dan personalidad al lugar: “Los Cerrajones del Hoyo de Manzanares”, al suroeste; la Sierra de Guadarrama, por el noroeste y el norte; y el simbólico Cerro de San Pedro, La Cuesta de San Pedro, como la conocían los hombres de campo del pasado, que lo cierra por el este, puntos, todos ellos, cubiertos de colores: blanco, azul marino, gris, verde, azul de cielo, ocre, según el momento y la época, que se reflejan en el espejo acuático de la presa de Santillana, defendida por el medieval Castillo de Manzanares.

Desde este montículo, de 3 hectáreas, 22 áreas y 50 centiáreas, de cerramiento pétreo colmenareño, la Virgen, Nuestra Patrona, de Colmenar Viejo, la Señora de los Remedios, y, a su vez, desde 1946, Patrona del Arciprestazgo, vela, vigila, contempla y protege este emporio de belleza natural. Pero nuestra Virgen no está sola, pues desde el citado año se encuentra acompañada por una imagen del Sagrado Corazón de Jesús, que domina todo este territorio desde un alto pedestal pétreo, posteriormente arropado por espigados pinos. Además, a lo largo de la historia, esta ermita, antigua de San Bartolomé, hoy residencia de Nuestra Madre bendita, siempre tuvo un modesto lugar donde pudiera residir alguna persona, como guarda o ermitaño. Ciertas vicisitudes políticas, guerra de 1936, han destruído documentos, y con ello la desaparición de datos históricos que nos dijeran sus nombres.

No obstante, podemos dejar reflejados algunos, los posteriores al año de 1939, que vivieron en este lugar: Antero del Álamo Provida y su mujer, Agapo Colmenarejo Marivela y su esposa Basilia Sieteiglesias Gómez, y Eugenio Sanz Martín, casado con Ángeles González Colmenarejo, que, por fallecimiento de su citado esposo, lo ocupa actualmente. Del pasado, del año 1860, poseemos datos que nos señalan a Lucio Francisco, casado con Petra Reguera, que “no cuenta con otros medios que con las limosnas que recoja como encargado de la ermita de la Virgen de los Remedios”.

Como todos sabemos, a los políticos, de todo color y gama de tornasoles, les complace ver sus nombres titulando calles, monumentos, lugares, y a éste, al de “Los Remedios”, en los años cincuenta del pasado siglo XX, le dieron el nombre de “Coto Forestal de Previsión Escolar Hermanos Miralles”, en recuerdo de los hermanos Carlos, Manuel y Luis Miralles, muertos en la guerra de 1936, al primero de los cuales, por su comportamiento heroico, a título póstumo, se le había concedido la Cruz Laureada de San Fernando.

En el terreno del coto, que en otro tiempo produjo centeno, avena…, se plantaron cerca de diez mil árboles, entre pinos, cipreses y cedros, espacio que fue bendecido por el párroco don Elías Alonso Sanz el día 22 de noviembre de 1953. Previamente, en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, se celebró una misa, a la que asistieron el Presidente de la Diputación Provincial, señor Marqués de la Valdivia, los diputados Muñoz Mateos y Sanz Huerta Reguilón, autoridades comarcales y locales y familiares de los hermanos Miralles y los correspondientes parroquianos. Posteriormente, en el salón del ayuntamiento local, se celebró un acto en el que intervinieron el señor alcalde, Antonio Torres, el señor Muñoz Mateos, el señor Lleó, secretario de la Mutualidad de Cotos y el señor Marqués de la Valdivia, que hizo un breve resumen de los discursos precedentes. Jaime Miralles, hermano de los nuevos titulares del coto, expresó su gratitud por el acto. La concurrencia, en ella muchos niños de los colegios locales, acompañados de sus maestros, aplaudieron fuertemente a los participantes.

Ya en el lugar, actualmente pinar, de elevados árboles, adonde se trasladaron autoridades y vecinos, en “caravana” automovilística, se procedió a su bendición por el párroco. El día fue de fiesta para el vecindario.

Tengo una idea de que yo niño, en cierta ocasión, participé en otra plantación de árboles en el mismo lugar; asimismo, recuerdo que ésta de que tratamos no me gustó demasiado, pensando que en el futuro, hoy, los pinos, cuando crecieran, “no iban a dejar ver el bosque”, la ermita desde la distancia y el panorama desde aquí.

Desde niño fui muy querencioso a este sitio campero, allí acudía a los herraderos de los chotos de la ganadería de Fermín Sanz, “Fermín Lile”, en los corrales de Los Villares, y luego, adolescente y joven, de caza por estos campos, y a visitar a Nuestra Virgen, y a aprender del hombre rústico que era el Tío Agapo, el ermitaño.


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