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ENTRETELAS

Terrorismo israelí: consentido y autorizado


* Santi Sotillos

Vivimos en una sociedad cargada de hipocresía, de caras ocultas que se transforman en función de quien se sitúe delante. Vivimos en un mundo cargado de odio y represión, donde los más débiles son los que sufren las consecuencias del pasotismo y de la intolerancia, o en este caso habría que decir de la tolerancia de los países desarrollados.

El terrorismo es una de las lacras que con más fuerza sacude contra las vidas de seres indefensos, de mujeres, hombre y niños que el único acto terrorista que han cometido es querer vivir y desarrollarse en un terreno que les pertenece, que la única lucha que practican es la supervivencia. ETA, Al Qaeda, EE.UU, Irán, Rusia, Israel. Podríamos seguir nombrando organizaciones y países de los llamados democráticos, así como presidentes y expresidentes de diferentes gobiernos, que han practicado y continúan practicando el terrorismo, en unos casos perseguidos y en otros consentidos.

Este es el caso del terrorismo israelí, un terrorismo consentido y autorizado por todos esos países que presumen de llamarse democráticos. Un terrorismo, junto al de Estados Unidos, de los más sangrientos y de los que más víctimas inocentes (si es que las hay culpables) ha causado, llevando a la realidad del siglo XXI todo aquello que les infringieron los nazis. Hay quien dice que de los sufrimientos, como el que padeció el pueblo judío en la época de Hitler, se aprenden y se inculcan en sus mentes y en su forma de hacer, convirtiéndoles en personas idénticas a sus torturadores. Este es el caso del holocausto palestino infringido por Israel.

Hace escasas fechas, finalizando el año 2008, el ejército israelí asesino y masacró a centenares de palestinos, cerca de un millar cuando escribo este artículo y miles de heridos, en su mayor parte, mujeres, hombres y niños desarmados, palestinos que su único delito había sido el de tratar de sobrevivir al bloqueo al que están siendo sometidos por un pueblo sin escrúpulos. Sin embargo, el Goliat israelí está utilizando todo su arsenal diabólico y sangriento para aplastar a los centenares de David palestinos que deambulaban por las calles de Gaza. ¡Valientes estos judíos del siglo XXI!

La única respuesta internacional ha sido la de solicitar el cese de estos bombardeos, salvo Estados Unidos, sin que ningún país calificara la masacre de terrorismo puro y duro, de asesinatos en primer grado. Nuestro ministro de Exteriores, que también pidió el cese, propugnó por retomar la vía del diálogo, aunque esta petición no impida que España siga vendiendo armas a Israel.

La situación resulta tan vergonzosa y de falta de escrúpulos que me lleva a pensar un millar de cosas, (casi tanto como muertos). En primer lugar queda claro, por si no lo estaba anteriormente, que la ONU es un paripé creador para que cobren ciertos personajes, como ya señalé en otra ocasión en otro artículo. En segundo lugar y escuchando a todos esos amantes de los asesinatos de Israel, que lo defienden, no me queda ninguna duda que estos señores, en su mayor parte ligados a una formación política, con clara añoranza del franquismo, estarían dispuestos en estos momentos a bombardear el País Vasco con toda su población dentro. Que tomen nota los vascos que tienen que elegir a sus representantes próximamente.

Y como tercer y para no seguir hasta el millar, es que a nuestros políticos les importa un bledo que se asesinen inocentes palestinos y a la iglesia mucho más y así lo demostró una vez más el sr. Rouco Varela, representando a esa iglesia que se considera tan justa, pero solo a favor de los mayores pecadores. El cardenal en una homilía, con la masacre israelí por el medio, criticó el aborto, al que calificó como asesinato de seres inocentes. Rouco, ese visionario de la iglesia católica, no tuvo una sola palabra de apoyo contra los cientos de palestinos asesinados y la más mínima condena contra sus asesinos, Israel. A lo mejor esto no lo consideran asesinatos y solo se trate de una mandato divino.

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