Nueva Guia  

OPINION TRES CANTOS

Adiós, querida Marta… Hasta siempre

* * Jesús Rodríguez

Ya hace muchos años, Marta… Tanto que se pierden en la Historia de mi memoria… Tantos que tengo la sensación de que fue ayer…, yo era entonces como los saltamontes buscando algo que aún no he encontrado en ésta vida, la igualdad entre quien sufre y quien causa el sufrimiento. Sin darme cuenta, amé todo lo que representabas el día en que te conocí, aunque lo reconozco, casi siempre llegué tarde a una cruzada, no liderada por cruz alguna ni por estandartes embusteros, sino por la mujer (casi la niña) más hermosa, honesta, generosa y valiente que jamás se ha cruzado en mi vida. Esa eras tú, mi adorada Marta Menéndez…, y hoy te vas, y hasta hoy mismo me vuelvo a convertir en el hombre que llega tarde a todos los sitios. He sabido que te has ido dos días después de tu marcha y no te he podido acompañar ni cubrir tu recuerdo de besos y tu maldita caja de muerta de lágrimas porque de nuevo, he vuelto a llegar tarde, a no enterarme a tiempo. Quizá soy yo quien más ha amado tu generosidad, tu libertad, tu lucha, en ésta ciudad. Y he llegado tarde, maldita sea… Sólo me queda el consuelo de dar un abrazo a tu compañero del alma, Antonio Mingo…, tu amor, tu escudero, tu acompañante en las tristezas… En definitiva, tu vida misma. Le comprendo muy bien, como llego a comprender perfectamente al jardinero que consume una vida entera para conseguir que su rosa preferida sea la más hermosa del Universo, que jamás llegue a morir… Y de repente una mañana, la más fría del invierno más frio y posiblemente en la ciudad más fría de la Tierra, descubre que su flor se ha secado… La historia de todos los seres humanos, querida Marta, siempre es parecida, casi igual. Por eso, llego a entender tan bien a ése héroe anónimo, llamado Antonio Mingo, que gozó su particular felicidad viviendo su gran amor durante toda su vida y regando cada día su rosa más moribunda con su llanto sincero…

Pero dime algo, querida Marta, allá arriba, en medio de las estrellas… ¿Existen también los látigos y explotadores que siguen explotando y utilizando a los seres humanos muertos como aquí utilizan y explotan a los seres humanos vivos? ¿Hay, como en la Tierra, grandes cortijos de estrellas regadas por ríos de sangre obrera y de polvo de estrellas…? ¿hay paredones…?. Te preguntaría tantas cosas, Marta querida, que con mis preguntas fabricaría una escalera de un millón de peldaños, y trepando sobre ella, llegaría a verte… Y comprobaría que sobre las nubes sigues siendo única. Como lo llegaste a ser en mi ciudad…, mientras pudiste volar y no surgieron de la oscuridad las criminales tijeras, que te cortaran las alas…

Yo también te diré algo de por aquí, aiga del alma… Hay alguien, existe otra persona con las alas cortadas, como tú, que jamás ha sido capaz de verter una lágrima con su cruel enfermedad ni en sus atroces dolores, y que el otro día cuando le comuniqué tu marcha, abrió el grifo de su llanto y llenó el mundo de lágrimas… Lleva ya varios meses ingresada en un Sanatorio y ni siquiera con su silla de ruedas puede desplazarse un centímetro. A veces, descubro como clava su mirada, llena de ansiedad, en las estrellas intentando localizar el lucero más hermoso porque quizá también ella, en poco tiempo, necesite un nuevo domicilio en el eterno Universo… Ella ama siempre sin palabras, el silencio es siempre su amigo y su amante, y jamás ha pronunciado el nombre de Marta Menéndez sin que sus negros e interminables ojos se llenen de un aguilla, sólo desconocida para los que no saben llorar.

Me conoces, Marta, quizá mejor que nadie en ésta ciudad. Y sabes que jamás pediría nada para mí, ni siquiera mi propia vida, a personas cuyo idioma fuera distinto al mío. Pero hoy es distinto…, hoy se trata de un acto de justicia. Hay exijo con humildad, hoy pido a mi querido Alcalde que rinda homenaje al ser humano más importante de la ciudad, desde que ésta comenzó su andadura sola y libre. Hoy te solicito, querido Alcalde, que lleves al próximo Pleno la proposición de dar el nombre de Marta Menéndez a una de las calles de la ciudad. Y si la calle es con flores, mejor… Personalmente creo que ante tal posibilidad, no habría ni un solo tricantino que votase que no. Hasta tal punto, Sr. Alcalde, era amada Marta Menéndez en la ciudad.

Podría seguir escribiéndote, querida Marta, tantas cosas que no serían suficientes todos los libros del mundo… Pero termino, no puedo seguir. No hay motivo especial. Simplemente, estoy llorando….

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Gaza: el ataque sin testigos a la cárcel más poblada del mundo

* Grupo Local Amnistía Internacional

El 27 de diciembre, a las 11:30 de la mañana, siete estudiantes palestinos acababan de salir de una escuela dirigida por Naciones Unidas en Gaza y se dirigían a sus casas. Una bomba del ejército de Israel los sepultó para siempre entre cascotes y escombros.

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