Nueva Guia  

EDITORIAL

Europa en clave


Hace escasos días hemos elegido nuestros representantes en el Parlamento Europeo con una serie de características muy significativas que deberían hacer reflexionar a los eurodiputados y en especial, a las formaciones políticas que se dan cita en estos comicios. Tras los resultados que se extraen de la participación de los ciudadanos en esta cita electoral, menos del 50% de los que tienen derecho a voto, son muchas las preguntas que surgen dentro de la opinión general. Se va a conformar un Parlamento Europeo apoyado exclusivamente por una minoría de los ciudadanos y aunque nadie discute su legalidad, puesto que le Ley así lo establece, lo cierto es que sí debería generar ciertas incógnitas entre los partidos políticos.

¿Por qué genera tan poco interés Europa? ¿Quiénes son los culpables de que la expectación, ante unas elecciones de esta envergadura, se difumine en la desgana y el desánimo? ¿Tan poco nos importa Europa? ¿Qué se cuece en Bruselas, donde al igual que en la ONU, una serie de países pueden destruir y anular lo que decide la mayoría? ¿Habría que cambiar la estructura de funcionamiento? ¿Por qué los partidos políticos, en especial los dos mayoritarios, pretenden transformar estas elecciones en un referéndum nacional? Estas y muchas interrogaciones más surgen entre los comentarios de los ciudadanos que se encuentran desconcertados a la hora de decidir en las urnas si votan a Europa o a la política a nivel nacional, respaldando o no a los dos partidos mayoritarios, en el gobierno o en la oposición.

Y es que la campaña, tanto PSOE como PP, se han limitado a transmitir los casos de corrupción de unos o los usos de aviones públicos de otros, con la crisis, el paro y otras cuestiones de índole nacional, en lugar de convencer a los contribuyentes de lo que es Europa y del significado que tiene su política de cara a los países que la integran y de hacia el resto de potencias. Esta carencia de ideas europeas es lo que provoca el desánimo del votante a la hora de acudir a las urnas. Ante esta situación, no es de extrañar que la abstención se dispare, razón por la cual, los partidos políticos deberían replantearse sus mensajes, si es que verdaderamente ellos creen en una Europa fuerte.

Si a todo esto le añadimos que en aquellas comunidades en las que se investigan presuntos casos de corrupción política, el partido al que pertenecen los imputados ha arrasado en las urnas, esto debería darnos mucho que pensar de qué es lo que se vota en unas elecciones de estas características. Si para más INRI, estos representantes políticos pretenden avalar sus más que dudosas actuaciones en la política regional con estos resultados, la realidad nos lleva a pensar que damos vía libre a que nuestros representantes políticos, para que una vez elegidos, tengan permiso para hacer cuantas tropelías consideren adecuadas con el erario público, que sale de los bolsillos de todos los contribuyentes. Incluso, yendo más lejos, tenemos los ejemplos de Berlusconi y otros políticos de países europeos, que están convirtiendo la política en un circo de favoritismo y corrupciones. Lo que es lo mismo, entre más corrupto seas más apoyo parece que tendrás.


Por lo demás, hay que reconocer que Colmenar Viejo, Tres Cantos y Manzanares el Real, han roto ese pesimismo de participación, superando el 50% en los tres municipios, donde a pesar de que el PP ha sido el partido más votado, lo cierto es que todos han recibido un porcentaje de votos inferior a 2004, quizá porque con los mensajes políticos que se lanzan en la campaña, cada vez los ciudadanos se encuentran más desanimados y “pasen” de Europa. Ya veremos que ocurrirá cuando lleguen nuevos acontecimientos extraplanetarios.

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