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“Una pequeña obra maestra”

* Virginia Baudino García

¿Qué hace de una pequeña obra literaria una gran obra literaria? ¿Cómo se relata una amistad entre dos adolescentes en el marco de una de las tragedias  más cruentas de la humanidad?

El escritor alemán Fred Ulhman (1901-1985) con su novella, ‘Reencuentro’ (1971), logra crear una gran obra literaria, en un formato pequeño. Esta novela en miniatura, tiene como tema “la tragedia más espantosa de la historia del hombre”, aunque para Arthur Koestler, esté “escrito en un nostálgico tono menor.” Con este libro, Fred Uhlman, logra relatar la breve, pero intensa amistad entre Hans y Konradin, en Stuttgart - una ciudad alemana -, con el trasfondo de los sanguinarios y violentos cambios que se comienzan a gestar en Alemania, con el nazismo en auge, y de los que ambos serán testigos. Cuando Hitler llega al poder, su amistad se ve truncada. Uno, deberá partir, escapando, hacia EEUU y, el otro, pasará a engrosar las filas de los nazis…  La historia comienza cuando en el instituto al que asiste Hans, un día se incorpora el joven Konradin, o más bien, el Conde Konradin von Hohenfels, heredero de un nombre que forma parte de la propia historia de Alemania. Hans, un joven tímido y  poco sociable, se preguntará: “¿Qué podría ofrecerle yo, hijo de un médico judío, nieto y bisnieto de rabinos, y descendiente de un linaje de pequeños mercaderes y traficantes de ganado, qué podía ofrecerle yo, a ese muchacho rubio cuyo solo nombre me llenaba de temor reverencial?” [p. 22] 
Sin embargo, y pese a ese temor inicial, en algún momento de la narración, los

jóvenes de diferentes ambientes sociales se encuentran y entablan una amistad tal que, en ese pequeño instante, satisfará el inocente ideal romántico de amistad que sólo se posee en esas edades. Un amigo en ese momento de la vida es por el que se  está “<< dispuesto a dar la vida.>>” [p. 28].  Y nada, en los primeros momentos, perturba esa amistad, ni siquiera los rumores de conmoción política que comienzan a azotar Alemania. Hasta esos momentos, Stuttgart se mantenía como siempre: apacible; y los jóvenes consideraban que no había nada de qué preocuparse. Había problemas, pero eran unos “de trascendencia auténtica y eterna, mucho más importantes para nosotros que la existencia de figuras tan efímeras y ridículas como Hitler y Mussolini.” [p. 46]

Sin embargo, la historia se encargaría de demostrarles que esas figuras ridículas y efímeras jugarían un papel determinante en el desarrollo de sus vidas y de su amistad. Ya en el exilio, Hans recibe una carta de su instituto para realizar una contribución y se ‘reencuentra’ con su pasado: “Mi primer impulso consistió en arrojarlo todo al cesto de papeles. ¿Por qué habría de preocuparme por <<su>> muerte?  No tenía nada que ver con <<ellos>>, absolutamente nada. Esa parte de mí no había existido nunca. ¡Había amputado diecisiete años de mi vida sin pedirles nada a <<ellos>> y ahora <<ellos>> me pedían a mí una donación! Pero finalmente cambié de idea. Leí la carta, cuatrocientos alumnos habían muerto en la guerra o habían desaparecido. Allí estaba la lista, por orden alfabético.” [p. 119]

El Club de Lectura de la Biblioteca Municipal está formado por tres grupos de lectura que se reúnen bimestralmente, los segundos y cuartos martes (en horario de mañana y tarde)  y miércoles (en horario de tarde) en la Biblioteca Municipal Miguel de Cervantes. Se puede consultar su calendario y propuestas de lectura en www.clublecturacolmenar.com . La Biblioteca presta los libros gratuitamente a los miembros del Club de Lectura.

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