COSAS DE COLMENAR
Una portada de la “Tauromaquia” de Curro Meloja
* Fernando de la Morena Sanz
Aún quedan colmenareños que recordarán las emisiones radiofónicas taurinas de la “Tauromaquia”, dirigidas y animadas por don Carlos de Larra “Curro Meloja”, de Radio Madrid, que se emitían a las once de la noche de los lunes, desde el año 1942 al 1952. Programa taurino de radio al que se le puede considerar pionero en este tipo de emisiones dedicadas a la fiesta de los toros. Fue algo significativo en las noches de los lunes de aquellos especiales años, pues formaba parte muy importante de la vida de muchas familias, incluso aún en algunas lejos de esa afición taurina. Cuántas familias se reunían alrededor de la chimenea o de la mesa camilla para escuchar a don Carlos y a su “cuadrilla” de “Los Malurcios alrededor de la Camilla”, a escuchar las “Portadas” en boca del director, don Carlos, así como sus crónicas de los festejos taurinos, bondadosas y ecuánimes en general, y más duras y exigentes si comentaban el hacer de su torero: Antonio Mejías “Bienvenida”, todavía no el mío, pues habría de justificar sus excelentes condiciones toreras ante aquel muy joven aficionado que era quien escribe estas líneas. Pasado un tiempo crítico en la vida profesional del torero de la sonrisa, pasó a formar parte de mi dúo torero con Pepe Luis Vázquez. ¿Ya para siempre? Por los derroteros acomodaticios por los que llevan a nuestra sin par fiesta de toros algunos inconscientes, es posible que así sea.
Don Carlos de Larra “Curro Meloja”, por nacencia y familia era un madrileño clásico, sin afectación, encauzado en el mundo de las letras por la trocha que marcaron su bisabuelo, aquel legendario “Pobrecito Hablador” o “Fígaro”, seudónimos que cubrían el nombre de Mariano José de Larra, satírico escritor madrileño, inconforme con la vida de la tierra, que no aguantó, y don Luis Mariano de Larra, y otro don Luis de Larra, tres plumas en diversos mundos literarios, que entraron en la modernidad de la Radio del siglo XX, a través de su hijo, nieto y bisnieto: Carlos de Larra “Curro Meloja”, quien, por medio del micrófono, y usando de la belleza descriptiva de su voz, y literaria de su pluma, llevó la fiesta de los toros a los más diversos ambientes familiares españoles, las estampas camperas, herraderos, tientas, fiestas taurinas, crónicas de los festejos taurinos, en su más pura realidad, sin duda, acompañada de bondad, chistes, curiosidades, que se presentaban en este entretenido y variado “periódico oral” que era esta Tauromaquia, bajo la dirección de don Carlos de Larra “Curro Meloja”.
Como todo periódico, contaba con diversas secciones especializadas en su temario, y, lógicamente, con el artículo de fondo, “La Portada”, precedida del pasodoble taurino anunciador, en la que don Carlos, haciendo uso del micrófono y de sus excelentes dotes orales y literarias, retrataba cada noche una postal, en la que algunas veces aparecieron los campos de Colmenar Viejo, sus toros de siempre, sus peñas taurinas, y sus aficionados, y en una de estas portadas retrató oralmente una tienta de la ganadería local de don Félix Gómez, a la que aún quedaban unos años hasta su desaparición de estos campos, el año 1962.
Esta crónica, esta Portada de “Tauromaquia” salió a las ondas en la noche del 15 de noviembre de 1943, con el título de Faenas Campestres, que don Carlos empezó así: “Qué clara y qué alegre es esta lámina. Ya veis que no está iluminada, que sólo el blanco y el negro, en contraste de luz y de sombras, dan el tono a la estampa”.
Sigue el maestro hablando de los aficionados que no conocen las tientas, de la pureza de esta operación campera, de la que depende la esencia de la fiesta de los toros. Y, después de tratar asuntos de este jaez, aclara que la estampa descrita corresponde a una tienta en los campos de Colmenar Viejo, en la antigua ganadería de don Félix Gómez. Y describe la plaza cuadrada, de burladeros de piedra unos, y otros de madera pintada de rojo. Y situados en su lugar correspondiente, los dos ganaderos, don Félix y don Emiliano Gómez, cada cual con su cuaderno de notas, donde quedarán reflejados los comportamientos de las 27 vacas a tentar por el picador El Aldeano, ayudado, en turno alternado, por dos parejas de toreros: Pepe Bienvenida y José Parejo, una, la otra Angel Luis Bienvenida y Antonio Checa. Comienza la tienta. Se oye la voz de don Emiliano: “Taparse todos, y muy quietos. Mucho silencio”. Sale la vaca, se llamaba Presumida, que se arranca al caballo. “¡Sácala, Pepe!”, que la saca con un solo capotazo a una mano, y la deja colocada en suerte. (No, ya sé que eran otros tiempos, muy distintos a los actuales). Y después de 8 ó 9 veces de ir al caballo, “¡Vista!”, dice don Emiliano. “Podéis torearla, a ver cómo está para la muleta”. Y sigue el desarrollo de la operación con el mismo rito, seriedad y orden.
Termina don Carlos su Portada: “Ya veis si es importante para la vida de nuestra fiesta nacional hacer bien una tienta, como se hizo ésta en la ganadería de don Félix Gómez, de Colmenar Viejo…”, pueblo madrileño que tanto apreciaba, como reconoció en carta recibida en sesión del Ayuntamiento, celebrada el día 15 de octubre de 1948.
Últimamente visité esta plaza de campo, con más de cien años de vida, original en su forma, situada en lo alto del cerro de la finca El Herrador, del cuartel ganadero de Los Camorchones, que, con sus tantos años de vida, sigue rumiando y degustando su importante participación en la historia del “Toro de Colmenar”.
Subir »
|