RINCON DEL INVERSOR
Grandes mentiras
* Luis de Abra-Analista Financiero
En su última reunión preceptiva, la de cada primer jueves de mes, el Banco Central Europeo ha rebajado el precio del dinero a niveles históricos. Hasta el 1,50%, cifra a la que no se había llegado nunca. La decisión no ha supuesto una sorpresa para los expertos, si bien ha sido acogida duramente por las Bolsas, con descensos importantes.
En principio, este abaratamiento en el coste del crédito debería poner contentos a muchos sectores, que se encuentran endeudados o bien van a precisar próximamente el recurso al crédito. Pues bien, tras lo que parece la “gran noticia” se esconde una realidad tan profunda como dramática. Me propongo –de manera simple, espero- ayudarles a analizar cómo se conducen en la práctica algunos hechos económicos que nos afectan a casi todos.
Para empezar, hablemos de las hipotecas. Este tipo de préstamos –tan habituales- están mayoritariamente referenciados al Euribor (que ha ido bajando últimamente con los descensos, acomodándose al precio oficial del dinero).
Pues bien, ya se ha situado por debajo del 2 %. Pero la mayoría de los préstamos hipotecarios cuentan con una cláusula mediante la cual se limita en su parte baja esta referencia, a veces al 3 ó 4%. Es decir, que cuando el índice está por debajo (caso actual), el interés del préstamo no se corrige a la baja. Así pues, alegría, pero no siempre, ni para todos.
Por si fuera poco, en los últimos tiempos el diferencial que aplican las entidades bancarias sobre el nivel de referencia ya no es un módico 0,50. Ahora no es raro sobrepasar el 1,50. “O tempora, o mores”, que dijo el poeta. Y qué decir si hablamos de otro tipo de créditos, esos que precisan las pequeñas empresas o las familias, o los que se engloban en la categoría de “créditos al consumo”, cuyo coste medio se encuentra por encima del 11% (cifra aportada por el Banco de España). Hoy mismo, en calidad de supuesto cliente preferencial, en nombre de un conocido banco –por teléfono- me han ofrecido 30.000 euros al plazo de dos años, eso sí, a un “módico” 17,5% de interés.
Pero es que hay más. No cabe duda –y negarlo sería ceguera imperdonable- que las dificultades para obtener un crédito van en aumento. Sin embargo, una vez más se hace cierto el dicho: “la estadística bien torturada canta lo que haga falta”. Nos dicen que las cifras de los préstamos concedidos en el último año subieron (excúsenme los decimales) un 6%. Pero analicemos el asunto: el otorgado a la Administración subió un 27%, es decir, el resto bajó lo que bien se ve. Pero es que, en Enero el dedicado a las familias disminuyó un 42%. Y eso considerando como nuevos los que no son sino renovaciones de operaciones ya vencidas, algunos de ellos de cifras espectaculares, que encuentran mejor satisfacción que los pequeños clientes, por el quebranto que supondrían para la banca en caso de resultar desatendidos. O sea, que se han reducido de manera drástica las cifras prestadas por bancos y cajas. El lector que se haya dirigido a alguna de estas entidades para efectuar una petición conoce en carne propia de qué estamos hablando.
En resumen, que así está el patio, la inflación en descenso, el precio del dinero barato (sólo para las entidades bancarias), el crédito cada vez más caro (prima de riesgo le llaman) y las posibilidades de conseguirlo (para el ciudadano de a pie o para el modesto empresario) en dramático declive. Mientras tanto, la recesión … al galope.
Subir »
|