Nueva Guia  

EL RINCÓN DEL INVERSOR

No es oro…

* Luis del Abra-Analista Financiero

Es éste el comienzo de un conocido refrán, al que podrían unirse muchos con análogo significado. En definitiva se trata de la recomendación de no dejarse engañar por las apariencias, que -como saben hasta los menos experimentados- pueden conducirnos a errores importantes. En materia de inversión ya se sabe que los errores suelen producir costes evaluables en moneda contante y sonante.

Esta digresión viene, ni más ni menos, que a sugerir una llamada de atención en relación con lo que estamos viviendo últimamente en los mercados bursátiles. Los primeros cuatro meses del año, es decir, una tercera parte de 2009, la Bolsa española se ha movido con elevados parámetros de volatilidad. Eso sí, en poco más de un mes -desde los mínimos de Marzo- ha recogido una ganancia superior al 15 %. Hablo, claro está del Ibex 35, que ya se sabe que es su índice más representativo. Igualmente, otros índices internacionales han recogido también alzas durante las últimas semanas. Pues bien, las cosas parece que han iniciado un giro ligeramente positivo, lo que está animando a los inversores a tomar posiciones en el mercado de acciones, bien sea directamente o a través de fondos de inversión. No es que resulte extraño, ya que las alternativas para obtener beneficios de nuestros ahorros resultan poco atractivas, es decir, ofrecen rentabilidades más bien disuasorias. No se trata, por tanto, de encarar una tendencia alcista de largo porte, pero sí un punto de inflexión para muchos valores y un desperezamiento de los inversores, muy castigados en los ejercicios anteriores. Sin embargo, bueno será que -desde un punto de vista prudente- hagamos un ejercicio de reflexión para analizar algunas cuestiones que pueden afectar a la evolución de las Bolsas en general y a la española en particular.

Los recientes recorridos alcistas vienen como sucesión de un período bastante dilatado de pérdidas importantes, en algunos casos más bien dramáticas. Por tanto, puede hablarse aquí de reacción técnica, en cierto modo esperable. Por otra parte, a pesar de la senda positiva iniciada en 2009, podemos afirmar que las recuperaciones obtenidas son poco más que simbólicas. Lo cual no es malo en sí mismo, mejor es desconfiar de alzas desordenadas y meteóricas. Lo que sí es bien cierto es que aún nos quedan por contemplar variadas noticias de carácter negativo. Simplemente señalaré algunas de las que más pueden impactar en la tendencia bursátil: el crecimiento del P.I.B. volverá a señalar cifras negativas, es decir, seguiremos en recesión. El desempleo seguirá implacable (e imparable), al menos a corto y medio plazo. De momento ya hemos superado los cuatro millones de desempleados.  El déficit público, dado que nadie se planteaparar el gasto, seguirá en crecimiento desbocado, sin duda muy por encima de lo admitido por la Unión Europea. El consumo continuará contraído y de ahí a peores resultados empresariales hay poco trecho. Emparentado con lo anterior nos podemos encontrar con un escenario deflacionista, es decir, bajada de precios -bueno a corto plazo, pero nefasto a pocos meses vista-. Nuestra pequeña esperanza va a venir derivada de la recuperación que alcancen nuestros países vecinos (o no tanto) que permita que empiecen a comprarnos lo que seamos capaces de producir con algún nivel de competitividad.

Así pues, en resumen, precios que resultan atractivos para comprar Bolsa, pero sin descartar que se produzcan recortes de consideración en los precios a medio plazo (pongamos un par de meses). Máxima atención a los resultados de las empresas cotizadas, lo que nos va a proporcionar una medida de las expectativas posibles. Ya veremos que el recorrido de las cotizaciones no va ser idéntico para los distintos valores. Y mucha atención a la evolución de las entidades bancarias -no sólo bancos- que servirán de indicativo para el “tono” general del mercado. Como siempre… diversificación y pocas prisas.

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