
* Victoria Peralta- A.I. Tres Cantos
El pasado 17 de agosto, Amnistía Internacional pedía a las autoridades marroquíes que garantizaran un juicio justo al defensor de los derechos humanos saharaui Ennaâma Asfari, actualmente recluido en la prisión de Tan Tan, y a Ali El-Rubia, acusado junto a él, y que investigaran las denuncias según las cuales ambos fueron agredidos por la policía en el momento de su detención.
Ennaâma Asfari y Ali El-Rubia fueron detenidos el 14 de agosto de 2009 después de que agentes de policía marroquíes interceptaron su vehículo en un control de carretera .
Antes de su detención, Ennaâma Asfari colaboraba con una delegación de Acción de los Cristianos para la Abolición de la Tortura (Action deschrétiens pour l’abolition de la torture, ACAT), de la que formaba parte su esposa, Claude, que llegó el 12 de agosto para investigar la situación de los derechos humanos en Sáhara Occidental. Parece ser que Ennaâma Asfari podría haber sido objetivo de las autoridades por su apoyo al derecho de libre determinación del pueblo saharaui y para disuadirlo de continuar con esa labor y con sus actividades como defensor de los derechos humanos.
El 16 de agosto llevaron a Ennaâma Asfari y Ali El-Rubia ante el procurador, quien ordenó poner en libertad provisional a Ali El-Rubia y el ingreso de Ennaâma Asfari en el centro de reclusión administrativa de Tan Tan. Según informes, ambos se enfrentan a la acusación de “desacato” a un funcionario público en el desempeño de sus funciones, aunque no les han comunicado los cargos exactos en su contra. Al parecer, Ennaâma Asfari se negó a firmar el acta policial (procès verbal) durante su reclusión en la comisaría de Tan Tan alegando que no reflejaba exactamente las circunstancias de su detención.
El 17 de agosto, ambos comparecieron ante el Tribunal de Primera Instancia en ausencia de abogados. El tribunal aplazó la vista hasta el 24 de agosto a petición de los acusados, para que dispusieran de tiempo suficiente para conseguir representación letrada y preparar su defensa.
La organización Amnistía Internacional (AI) denunció el pasado 31 de agosto que la condena de cuatro meses de prisión firme contra el saharaui Ennaama Asfari es una nueva muestra del "hostigamiento" de Marruecos a los activistas que apoyan la independencia del Sáhara Occidental.
Asfari, copresidente del Comité para el Respeto de las Libertades y los Derechos Humanos en el Sáhara Occidental (CORELSO), fue hallado culpable el pasado 27 de agosto por el Tribunal de Primera Instancia de "insultos y desacato a un funcionario público en el desempeño de sus funciones".
AI denunció que durante el juicio se utilizó en su contra un acta policial en la que ambos supuestamente reconocían haber atacado a los guardias, pero que según la organización "Asfari había rechazado firmar alegando que no reflejaba exactamente las circunstancias de su detención".
AI añadió que no tiene constancia de que el tribunal haya abierto alguna investigación sobre las denuncias de agresión policial pronunciadas por los detenidos durante el juicio, del que se indica que se desarrolló "bajo extremas medidas de seguridad".
En la nota se precisa que los activistas de derechos humanos favorables a la independencia de ese territorio son objeto de "vigilancia policial, hostigamiento y, a veces, juicios por razones políticas", y se pone como ejemplo que el mismo día del proceso contra Asfari, a un grupo de diez saharauis se le denegó la entrada a Tan Tan.
Los defensores de los derechos humanos saharauis siguen sufriendo actos de intimidación y hostigamiento y enfrentándose incluso a acciones penales. Amnistía Internacional ha pedido a las autoridades marroquíes en numerosas ocasiones que adopten medidas concretas destinadas a garantizar el pleno respeto del derecho de todos los saharauis a la libertad de expresión, de asociación y de reunión.
* David Peña Marlasca
En cuanto a su artículo sobre las islas ecológicas publicado en el número 75 del mes de Agosto página 27 les tengo que decir, en primer lugar que no estoy nada de acuerdo en lo que en el se dice.
En segundo lugar, los comerciantes y los ciudadanos en general lo que tienen que hacer en colaborar en la recogida selectiva de residuos y no dedicarse, como hacen algunos, a dejar las bolsas tiradas en la calle al lado de los contenedores o encima de ellos o metiendo las cajas sin plegar tiradas en las calles de la ciudad, porque parece ser que algunos no saben ni abrir un contenedor, con el agravante de que si miras el interior de los contenedores, en muchos casos están casi vacíos.
¿Cómo se le puede llamar a eso? Yo simplemente lo llamo CONDUCTA INCÍVICA, indigna de un ciudadano.
En todos los sitios en los que se han instalado las islas ecológicas, da gusto ver lo limpio que está todo y no como antes que producía vergüenza ajena, ver lo cochanbroso que estaba todo.
Hay que colaborar más con los Ayuntamientos y en la PRENSA a parte de criticar cuando sea necesario, hay que escribir artículos concienciando a los ciudadanos de lo necesario e imprescindible que es RECICLAR por el bien de todos.
A ver si la PRENSA ayuda y en lugar de jalear a los INCIVICOS, se dedica a ponerlos en su sitio, porque si permitimos que esa minoría de incívicos se salga con la suya, terminaremos todos viviendo rodeados de basura.
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