
* Verónica Arroyo Olalla
Eodo buen melómano debería agradecer espectáculos como «Pagagnini». La destrucción sistemática que Ara Malikian y los suyos llevan a cabo de las partituras de Boccherini, Sarasate, Pachelbel o el propio Pagagnini, trufadas de bromas, guiños gestuales y añadidos populares, son la superación de esa barrera que a veces encierra al arte con mayúsculas en una burbuja. En «Pagagnini», los gamberros de Yllana se unen a otro creador enemigo de los corsés, el violinista Ara Malikian.
Y juntos logran un espectáculo inolvidable, divertido como pocos, sano e inteligente. Parece un tópico (muchas compañías de teatro infantil utilizan el argumento para vender más), pero éste es realmente un montaje al que se puede ir en familia y que tanto los mayores como los niños disfrutan de principio a fin.
¿El secreto? Parece sencillo: unir música clásica y humor. Les Luthiers, por ejemplo, llevan décadas en ello. Pero no es tan fácil. Lo que Yllana aporta es la experiencia de un grupo que domina el humor gestual y sabe qué tecla tocar en cada momento para hacer reír al público. Pero hacía falta otro requisito: unas cuantas notas bien elegidas... y algunos «notas». Es decir, encontrar unos intérpretes que reunieran virtuosismo musical y capacidad para reírse de sí mismos y de su oficio, al igual que lo siguen haciendo el fabuloso grupo argentino Les Luthiers.
El armenio-libanés-español Ara Malikian y sus tres compinches, Thomas Potiron, Eduardo Ortega y Gartxot Ortiz, demuestran ser tres payasos sin fronteras, bufones sin complejos capaces de montarse una fanfarria estilo «western», crear un numerito romántico-empalagoso hilarante o pasar del barroco al heavy metal con la misma facilidad con la que saltan o hacen muecas. Se nota que el cuarteto -tres violines y violonchelo- se lo pasa en grande mientras ejecuta, a ratos con maestría, en otros momentos con deliberada torpeza, fragmentos de «La vida breve» de Falla, del famoso minueto de Boccherini, del «Canon» de Pachelbel o de la fantasía sobre «Carmen» de Sarasate. Y, puestos a derribar barreras, Malikian y compañía entonan «La Javanaise» de Gainsbourg o reinventan «With or withou you» de U2. Esperemos que sigan dando la nota mucho tiempo. El teatro y la música lo agradecerán.
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