
M. Pérez Estévez

A todos nos ha cogido desprevenidos su precipitado adiós y por eso esta estampa de nuestra tierra va dedicada a Pedro Froilán García, porque se lo merece, por colmenareño de pura cepa y por haber sido tan querido por todos los que tuvieron ocasión de conocerle y saborear su excepcional calidad humana.
Pedrito, así en diminutivo se le llamaba muchas veces como signo de cariño, empezó trabajando en Giresa y en talleres de Carpintería Lino. Pero no tardaría en emplearse en el ayuntamiento, primero como alguacil -durante una época entregó las orejas a los toreros en la plaza de la Corredera-, después como notificador, como conserje en información… hasta completar la friolera de 45 años prestando servicio hasta jubilarse unos pocos meses antes de que la vida le haya tratado con tanta injusticia por habérselo llevado tan rápido y tan pronto.
Con dificultad desde niño por su pequeña minusvalía física y con su “torpe hablar”, se ganó el corazón de todos porque él era todo amabilidad, cariño y buen humor, pues nunca faltaba una sonrisa cuando descolgaba el teléfono o te recibía siempre con el “qué necesitas” o “en qué te puedo ayudar”. Por tantos años al servicio de los demás, por haber sido tan buena persona y por lo mucho que te recordaremos… ¡va por ti, Pedro!
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