Cosas de Colmenar

COSAS DE COLMENAR

Principios del siglo XX en Colmenar Viejo

MAYO

* Fernando de la Morena


Support/FAQColmenar Viejo, mejor, su Ayuntamiento, inicia el nuevo siglo, el XX, con modernidad, pues la Junta Municipal acuerda en el mes de enero de 1900 que la Comisión de Fomento contrate obras que produzcan jornales para la ocupación de los braceros en paro, y asimismo acuerda conceder a la Compañía Madrileña de Urbanismo terrenos para la instalación de cocheras, talleres y dependencias para el servicio de coches automóviles.
Asunto primordial en aquellos lejanos tiempos era el trato con el señor Marqués de Santillana para la concesión de agua al pueblo de Colmenar Viejo, así como facilidades para la instalación de la corriente eléctrica. Hace un siglo, con cierta semejanza al día de hoy, y como hoy, también estaba en boga otro asunto: el emplazamiento del cuartel de la Guardia Civil. Quizás nos digamos: ¡pero si ha pasado un siglo! Pues eso.
A todas estas “modernidades” les acompañaban acuerdos municipales como éste: “Que se compre la langosta que los vecinos presenten a los dependientes del Ayuntamiento, pagándose a dos pesetas cada fanega, que se entierre en sitios convenientes, y se pague su importe del capítulo de los previstos”. La langosta, aquel ortóptero cuyas plagas arrasaban los pastos de los campos locales…
Pero aquel consistorio colmenareño, tan pendiente de sus vecinos en su vida laboral, también se ocupaba de otras cuestiones, asimismo primordiales para el vecino, como son las diversiones, la Función de Remedios: panem et circuí, en esta ocasión, pan y toros; por eso, el día primero de agosto de 1902 se reunió en sesión ordinaria, y se aprobó el acta de la sesión anterior, y el Alcalde Presidente, Félix Sanz Mansilla, trató de la necesidad de tomar acuerdos para la celebración de las fiestas patronales en honor de la Virgen de los Remedios, y, tras breve discusión, y por votación nominal, se acordó por cinco votos a favor y cuatro en contra, tres de ellos el del propio alcalde, la celebración de dos corridas de vacas en la plaza de la Constitución, el sábado y el lunes, sin perjuicio de solicitar el permiso para celebrar otra el martes. Y en el mismo acto, por unanimidad, se decidió la celebración de una corrida de “novillos con cuatro toros de muerte” el domingo en la plaza de toros. Se condicionó que las vacas fueran bravas, pues las que no lo fueran a criterio de la Corporación, sus dueños no tendrían derecho a tenerlas en la Dehesa de Navalvillar. Asimismo acordaron que los festejos que se celebraran además fueran como los del año anterior, con bailes públicos en los días de costumbre y fuegos artificiales el domingo y el lunes; que se contratara la banda de música independientemente de la que trajera la Capilla, aparte de que asistiera el Ayuntamiento a los actos religiosos.
Para cumplir tales acuerdos se nombraron las correspondientes comisiones, que tuvieron sus problemas. Se facultó al señor Alcalde que, para mayor esplendor de las fiestas, tratara con el representante de la luz eléctrica para que, además de las luces que hubiera de poner en la plaza de la Constitución y en la calle de la Capilla, se colocara un arco de luces de colores en la entrada a la dicha capilla, para que la adorne durante el viernes y el domingo, a cuenta de la empresa.
La comisión encargada de la adquisición de caballos, contrata de lidiadores y compra de reses de lidia tuvo problemas, incluso alguna dimisión del cargo, el concejal, Francisco Pinto, cuya dimisión no fue aceptada, según Ley.
Al fin se adquirieron cuatro toros de la ganadería local de doña Áurea Gómez, dos de cuatro años y dos de tres, a los que se enfrentaron los novilleros Antonio Boto “Regaterín” y Francisco Palomar “Palomar Chico”. Otro festejo celebrado fue con novillos de Nogales para El Moro y El Marinero. Hubo un tal Eduardo Morales que ofreció la organización de un festejo el lunes, que no fue aceptado por estar ocupada la fecha.
No parece que se produjeran cosas resaltables en estas celebraciones patronales bajo la presidencia del Alcalde Félix Sanz Mansilla, quien hubo de valorar los tres caballos sobrantes de los festejos taurinos para su venta en pública subasta unos días después.
Como hemos visto, tales festejos taurinos se celebraron en la plaza de la Constitución y en la de toros, en el lugar de La Corredera, inaugurada el año 1891, siendo Alcalde don Luis Gutiérrez. En contestación a oficio de dicho señor, comunicando el estado del coso taurino, el Ayuntamiento tomó el acuerdo de construir una casa en la plaza para que la habitara una persona para su cuidado, obra que se adjudicó al señor Colmenarejo Morando por acuerdo de 17 de mayo de 1903, en la cantidad de 822 pesetas.
El día 3 de julio de ese año, en sesión ordinaria, se liquidaron las cuentas de la Función de Remedios del año anterior, con los correspondientes justificantes, con un saldo negativo de 1.084 pesetas 56 céntimos, saldo motivado por el esplendor que se dio a los actos, y por unanimidad se aprobaron las cuentas.
Pasados los días fiesteros en Colmenar Viejo, siguió la vida ordinaria en su devenir lento, con sus habituales acaecidos, como la felicitación enviada al director del Colegio de Segunda Enseñanza local, por las buenas notas obtenidas por los alumnos. También se tomó un acuerdo para que se abonaran a don Antonio Carmona cinco pesetas por el retrato de S. M. el Rey que dedicó a este Ayuntamiento. Era el ritual diario.

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