EDITORIAL

Impunidad, austeridad, perplejidad


Editorial - - MAYO 2010


La clase política atraviesa momentos difíciles, caminan por la cuerda floja tratando de cerrar los ojos a todo lo que les rodea, para no perder el equilibrio al que están acostumbrados. Las últimas encuestas sitúan a los políticos como el tercer problema para los ciudadanos, por delante de lacras tan sangrientas como el propio terrorismo. Y es que con todo lo que está cayendo no es de extrañar que el votante se aleje cada vez más de las siglas de las formaciones políticas, hasta situarlas en una esquina de sus prioridades.


La situación mundial de crisis que estamos padeciendo crucifica a aquellos que se encuentran en el poder, cada vez más teledirigidos por los grandes poderes económicos que son los que marcan el camino a seguir y las decisiones que se deben adoptar. La corrupción y las ansias de poder, de coger el sillón central, catapultan a otros hasta extremos peligrosos, donde los sentimientos de odio y la negatividad hacia cualquier apertura que pudiera beneficiar al país, provocan grandes contradicciones en sus palabras y forma de actuar. Mientras tanto, otras, de dudosa condición política y clarividente necesidad de protagonismo, permanecen al acecho tratando de absorber todo lo que los demás van derramando.


Con todas estas premisas, la sensación que tiene el ciudadano resulta cada vez más desoladora y se sume en la indecisión cuando aún resta tiempo para las elecciones generales. Comprueba la impunidad de muchos personajes del mundo de la política, amparados por sus partidos y por sus propios líderes, mientras siguen cobrando de las arcas del Estado, de la Comunidad o del Municipio miles de euros, como el caso de los tres diputados regionales de la Asamblea de Madrid, imputados en el caso Gürtel y que recientemente el PP votó en contra una proposición que permitiría retirarles las percepciones económicas públicas. La austeridad es otra de las banderas que más se ondean en los últimos meses por parte de estos líderes. Piden austeridad cuando pagan por contratos a una trama, el doble de su valor, piden austeridad cuando ellos perciben altas remuneraciones con cargo al erario público, piden austeridad cuando mantienen a su “vera” a un número indescriptible de amigos, disfrazados de asesores, piden austeridad cuando premian a sus más sumisos vasallos con primas desorbitantes, mientras niegan una lívida subida a los trabajadores. Lo que produce todo esto es que el ciudadano, cansado ya de tanta hipocresía disfrazada de palabras vacías, navegue entre la perplejidad y en ocasiones el asombro, por no saber que camino elegir, el del desaliento y la desgana o el comenzar a gritar para tratar de romper toda la podredumbre que les rodea.


En un año, los ciudadanos tendrán una nueva cita electoral. Se trata de una de las que más directamente les afecta, como son las elecciones municipales, la elección que aquellos representantes políticos que regirán sus destinos de manera más directa. La lucha por conseguir la máxima representación en los consistorios parece haber comenzado entre unos y otros, aunque con valoraciones muy diferentes. Unos tratan de mantener un sueldo fijo y asegurar su jubilación, otros pretenden materializar más sus ideas de transformación y cambiar todo lo negativo que se ha venido acumulando. Unos pretenden mantener una flota de amigos y allegados en torno a su figura, mientras les premia con el dinero de todos, otros dicen querer borrar todo esto de un plumazo, aunque a veces las palabras se las lleve el viento. Unos premian a aquellos que ellos consideran fieles a sus intereses, que defienden solamente su parcela a través de las hojas de información que ni siquiera informan, mientras arrinconan al ostracismo a aquellos que se atreven a informar de todo, de lo bueno y de lo malo, de los blanco y de lo negro, de lo azul y de lo rojo. Todo porque sacan a la luz titulares que ellos prefieren esconder.


Mientras la impunidad de unos cuantos sea defendida desde los segmentos más altos del teatro de la política, para que estos sigan ejerciendo su “derecho” a seguir metiendo la mano en la bolsa común. Mientras la austeridad más siniestra solamente se aplique a las capas sociales más desfavorecidas, a través de privatizaciones, recortes salariales y de derechos y más paro, la perplejidad de los ciudadanos seguirá creciendo, como la de aquellos que aún mantienen su puesto de trabajo, o esos otros millones que hacen cola en las oficinas del INEM reclamando algo a lo que constitucionalmente tienen derecho, o aquellos que tratan de sacar adelante su negocio familiar mientras se sienten olvidados por la administración, o esos que claman justicia contra los asesinos de sus familiares por encontrarse al otro lado de la acera, mientras la justicia se mantiene sorda y muda o esas mujeres que miran constantemente con el rabillo del ojo y con el miedo en su interior, pensando que la mano de expareja puede caer sobre ellas. Todos estos ciudadanos y muchos más, deambulan en la perplejidad, esperando que se dé la vuelta a la tortilla. Pero en el fondo, siguen pensando que más de lo mismo.

Edición completa de la Guia Informativa del Mes de
Mayo 2009
Bajar Fichero PDF
Su Empresa anunciada en la Guia Informatica, 30.000 Ejemplares Buzoneado.
Contactar Publicidad-
Telf,: 91 852 89 28
Móvil.: 658 92 22 31 Más Información

PUBLICIDAD

En tu buzón desde este número.
Más Información
NUEVA GUÍA
CONTRATAR PUBLICIDAD
91 852 89 28 - 658 922 231
NUEVAGUIA@NUEVAGUIA.NET
Más Información

PUBLICIDAD