COSAS DE COLMENAR

Anécdota aeronáutica colmenareña de don César

JUNIO

* Fernando de la Morena


Support/FAQAún hoy, muchos paisanos que leyeren el título que antecede habrán pensado en la persona a que se refiere: don César Gómez Lucía, un benefactor paisano, que, en la primera mitad del siglo XX, cambió la sociedad de Colmenar Viejo, su pueblo natal, de gentes trabajadoras de la tierra, labradores, con el arado romano y el azadón, de vida sacrificada y cuerpo doblado sobre la tierra, a las que convirtió en personas de servicios urbanos, y las calles locales adquirieron otro aspecto, y el lugar otra personalidad. Esta transformación urbana y social nos ha llevado, a veces, a preguntarnos sobre el reconocimiento y agradecimiento correspondiente a este bienhechor paisano por parte del beneficiado, los colmenareños. Viviendo don César, año 1949, el Ayuntamiento le dio su nombre a la calle que ostentaba el de La Tahona, y él, el propio don César, por carta al Consistorio, declinó un homenaje que se proyectaba ofrecerle en el año 1952. ¿Es suficiente esta modesta correspondencia hacia aquella extraordinaria beneficencia?
Este paisano insigne ha ocupado un lugar singular en la historia, no sólo de su pueblo, Colmenar Viejo, esencialmente de España. El niño César Gómez Lucía nació en Colmenar Viejo, en el domicilio de sus padres, casa marcada con el número once de la calle de Gaminde, actualmente casa número quince de la calle del Capitán Gómez Pinto, hermano del propio César, muerto heroicamente en tierras africanas de Marruecos, que rebautizó la calle donde nacieron ambos hermanos.


La significación histórica de la vida de este niño, además de por otros motivos, está compendiada en que ocupó un lugar significado en la historia de la aeronáutica nacional, constituída por estos sucesivos títulos: C.L.A.S.A (Compañía de Líneas Aéreas Subvencionadas, S.A.), L.A.P.E. (Líneas Aéreas Postales Españolas), T.A.E. (Tráfico Aéreo Español), e Iberia, Líneas Aéreas de España, pues a todas vio nacer y contribuyó, como promotor a su desarrollo, al del Tráfico Aéreo Español, por su condición de Director Gerente durante 33 años, al frente de las citadas líneas aéreas españolas que han existido, desde la primitiva Clasa a Iberia, en 1962, donde terminó don César su hacer en tan importante labor aeronáutica.


Este infante vino al mundo el 25 de septiembre de 1893 en una familia ganadera de toros bravos de Colmenar Viejo, la de los “Félix Gómez”, algo que siempre estuvo presente en sus recordaciones de días infantiles. Fueron sus padres don Trinidad Gómez Pombo y doña Juana Lucía Fernández, por todo ello, le gustaba recordar cuando su padre le llevaba a caballo, en el arzón de la silla vaquera, al campo a ver las vacas bravas de su abuelo don Félix Gómez Llorente; y asimismo tenía muy presente la asistencia a los herraderos y operaciones ganaderas del Colmenar Viejo de los primeros años del siglo XX. Hay una cosa en sus recuerdos para mí muy interesante: la mención que hacía de los encierros, en los días de función de Remedios en la plaza del Ayuntamiento, y las capeas que se celebraban con el ganado traído de las ganaderías locales, desde las fincas donde pastaban.


Cuenta que era tal su colmenareñismo, el amor de don César a su pueblo natal, que en las conversaciones con sus compañeros de aviación, el nombre de Colmenar Viejo era constante, lo que motivó frecuentes bromas por parte de sus compañeros, algo que él mismo propiciaba con orgullo, y en determinada ocasión motivó la anécdota que vamos a exponer.
Aquel niño al que le gustaba el campo y los toros bravos hizo sus estudios en el instituto Cardenal Cisneros de Madrid, y hubo de elegir y orientar su futuro, y lo hizo por circunstancias muy simples, aunque quizás el ambiente familiar estuviera presente en sus decisiones, pero en principio fue su afición a los caballos lo que le llevó a la Academia de Artillería de Segovia, la que más caballos tenía, donde adquirió el grado de capitán. Las trochas de su vida le condujeron a ser piloto de aeroplano de primera categoría y observador de aeroplano, y, luego más tarde, por circunstancias de la guerra civil de 1936, consiguió el grado de Teniente Coronel del Ejército.


Cuando César Gómez Lucía consiguió el título de piloto de aeroplano de primera categoría fue muy sonado en Colmenar Viejo: ¡El hijo de don Trini Gómez se ha hecho piloto de aeroplano!, se decía por las calles y los campos locales.
Por ese tiempo, cerca de esta localidad madrileña, aterrizó un avión, en ruta Madrid-Santander, pilotado por Juan Pombo e Iniesta, a cuyo aterrizaje forzoso acudió muy poco público, ante la extrañeza y sorpresa del piloto, hecho que se debió a que el aviador no era el paisano César, lo que quitó interés para el vecindario.


En esas circunstancias locales y aeronáuticas, un compañero del piloto local le gastó una broma, pues tuvo la humorada de coger su avión, y, desde Cuatro Vientos, se vino a Colmenar Viejo, al pueblo de César, y después de dar varias vueltas alrededor de la torre de la iglesia y de la plaza de la Constitución, y de sacar al vecindario de sus casas, se volvió a su lugar de origen, Cuatro Vientos. Pero no terminó ahí la gracia, pues el piloto continuó el jolgorio, y desde Madrid puso el siguiente telegrama: “Jefe base aviones a alcalde constitucional de Colmenar Viejo: Aviador que voló hoy sobre ese pueblo no era César Gómez, fue Ramón Rodríguez”. Nombre fingido. El telegrama no causó problema alguno, decía don César cuando lo contaba, aunque él no pudo venir a Colmenar durante un mes.

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