EDITORIAL

La sociedad de los poderosos:

Al final siempre pagan los más débiles


Editorial - - JUNIO 2010


Analizar el transcurrir de esta sociedad, nos lleva a una situación que siempre conjuga en un fin común y conocido por todos. Siempre suelen ser los mismos los que pagan las bravuras de los de arriba, se trate de la coyuntura que se trate. Las líneas a seguir, en cualquiera de los ámbitos que conforman nuestra sociedad, siempre las marcan los mismos, aquellos que tras el poder, se amparan en estados democráticos elegidos por estadistas mundiales, donde la economía y las grandes fortunas son siempre las que mandan.


La siglas, en el mundo de la política, fueron creadas para acoger bajo su manto a muchos de aquellos que pretenden utilizar la cosa pública en beneficio de unos pocos, amparándose en mayorías que no son tales y en señuelos para que pique el electorado. En todo este conglomerado político, siempre sale perjudicado el elemento más débil, aquél, que siempre tiene algo que decir, pero que le amordazan tras un velo de falsedades.


Muchas han sido las situaciones en las que, tras decisiones injustas e interesadas de esos que dicen gobernar democráticamente, el elemento más débil de esta sociedad suele quedar acorralado o aniquilado. A tres líderes políticos, elegidos democráticamente, se les ocurrió la brillante idea de inventarse el cuento de las armas de destrucción masiva para esconder su verdadero objetivo y adoptaron la decisión, al margen de toda legalidad mundial, de atacar Iraq. Resulta que las armas de destrucción masiva las llevaban ellos y los que pagaron esta decisión “democrática” fueron los más débiles, hombres mujeres y niños de las capas sociales más desamparadas. Estos tres líderes continúan coleando su capacidad democrática por las capas más altas de esta bola terráquea sin que nadie se atreva a juzgarlos.


Un país de los que componen esta amplia sociedad “democrática”, decide emplear su fuerza brutal, cual semejanza de aquellos que les asfixiaron con gas, contra una flotilla de barcos cargados de alimentos y material educativo, con destino a una de las sociedades esclavizadas y más abandonadas de este mundo. Con su ataque pirata, aniquilan vidas, roban los alimentos y la sociedad mundial dice que no pasa nada.
Hace unos pocos años, las ansias de poder y riqueza de los poderes económicos que dominan esta sociedad, llamémosles banqueros, voraces empresarios, políticos corruptos o cualquier otro apelativo, nos sumen en una intensa y galopante crisis de la que ellos mismos pretenden sacar tajada. Los gobiernos de los países “democráticos” acuden a su auxilio con grandes cantidades de dinero público, mientras los más débiles se hunden lentamente. Aún así, la situación empeora y estos dirigentes políticos, con la supervisión de los que la han creado detrás y actuando bajo sus órdenes, dicen que es necesario adoptar nuevas medidas para paliar la crisis. Al final, estas medidas afectan a las capas más débiles, mientras que los fundadores de la crisis mundial siguen su camino acaudalado.


España no ha sido una excepción. El partido que nos gobierna o mejor dicho, los políticos que se resguardan bajo unas siglas de mucho calado social, pero en las que muchos no creen, empujados por los grandes magnates del panorama europeo, han acordado emprender el camino de la recuperación económica utilizando los mismos métodos que hicieron otros antaño, castigando a los sectores más bajos. A aquellas capas sociales a las que es más fácil empujar hacia el vacío sin que suenen las campanas de alarma, mientras las capas sociales más altas del país, aquellos que manejan las rentas más altas, no solamente han recibido ayudas estatales, sino que ahora también se libran de ser los señalados por el gobierno para hacer frente a esta situación.


Los socialistas han decidido que paguen la crisis colectivos bastantes castigados a lo largo de los años. Los empleados públicos, al menos los dependientes de la administración central, han perdido en los últimos años, entre congelaciones y otras imposiciones, más de 13 puntos de poder adquisitivo. Con este 5% las alarmas familiares se pueden disparar. Los jubilados, tras años y años de trabajar y de cotizar, ahora llegan los popes de la política nacional y les dicen que ellos también deben pagar la crisis creada por otros, cuando a muchos de ellos apenas les llega lo que cobran hasta final de mes. Mientras esto ocurre, el PP se frota las manos, pues su oposición por cuestiones electorales hace que se dispare en intención de voto. Siempre hay algún PP que vota lo que verdaderamente siente este partido por estas cuestiones, como el de Tres Cantos, que apoyó las medidas del PSOE, por considerar imprescindible bajar el sueldo a los empleados públicos y congelar las pensiones.


Si verdaderamente estuviéramos gobernados por una formación política que pensara más en el pueblo y no estuviera subyugada a los poderes económicos, esta crisis la pagarían quienes la han creado, pero la realidad es muy diferente. Como hace escasas fechas se planteaba en un debate radiofónico, que fácil sería paliar la actual situación económica recortando en partidas militares, eliminando el fondo de ayuda a la banca, reduciendo o eliminando las ayudas a la iglesia católica, reduciendo los cargos de libre designación o simplemente reduciendo sustancialmente los sueldos de nuestros políticos, tanto a nivel nacional, regional o municipal, ya que no es lo mismo experimentar una reducción salarial en un sueldo de 12.000 euros que en uno de 1.100 euros. Pero dentro de uno o dos años pedirán de nuevo nuestro voto.

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