

* F. Morena

La fotografía es de Luis Olbés, fotógrafo aficionado, que, además, es pintor, que, en una mañana de primavera del año 1986 nos dejó para la historia en el campo local a un grupo de amigos y aficionados a los toros colmenareños, como testigos ante aquellas reses de la ganadería de Los Eulogios, por entonces con un especial prestigio ante la afición colmenareña y de España. Estos afortunados paisanos: Alfonso, Crescencio, ¿Alberto? y quien esto cuenta, quizás recordando los apellidos de Bañuelos, Aleas, Gómez, Martínez, de los que sus toros, en el pasado, anduvieron por estos caminos cercanos. Al grupo de amigos los he calificado de afortunados, pues esta estampa lo es para un aficionado a los toros, como a lo largo de siglos lo hemos sido los colmenareños al conocer al toro de lidia en su salsa campera, como así se les reconocía a los aficionados de Sevilla y de Colmenar Viejo, “donde más ganaderías bravas hay en sus campos”, decían los cronistas.
Nosotros, siglo XX, lo disfrutamos en la ganadería de Los Eulogios, los hermanos Sanz de la Morena, merecedores, por tanto, de nuestro agradecimiento, pues nos permitieron conocer estas interioridades camperas en mudanzas, herraderos, tientas, alimentación del choto, becerro, novillo y toro de lidia, entonces encastado, bravo, con genio, bueno y malo, condiciones que muchas ganaderías actuales han cambiado por cuernos y kilogramos de carne para el carnicero. Testigo: ahí está la Feria de San Isidro de Madrid del año 2010. Señores de la Unión: ¿no les da qué pensar?
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