

F Morena.
La Asociación Cultural El Pico San Pedro, un año más, muchos, los pasados días 6, 26 y 27 de junio ha celebrado su fiesta anual, con numerosos actos, que han tenido lugar en el parque El Mirador, muy distinto de la plaza del Pueblo local, donde se celebraban en anteriores ediciones, y que ciertas circunstancias obligaron a su cambio el pasado año. Pese a ello, se ha acercado mucho público, quizás distinto al de la plaza del Pueblo.
A este amplio lugar han acudido industrias y comercios madrileños, donde se han podido adquirir y degustar ciertos productos de esta Comunidad, exhibidos en las casetas allí instaladas, entre ellos la rica y dorada miel y el requesón colmenareños, aunque no fuera la del colmenar de Los Chortales, y el sabroso requesón, fino y artesano de Miguel de la Morena, más conocido como Miguel Cochero.
Una parte muy importante de esta celebración piquera es la del esquileo a tijera, ante cuyos artesanos han desfilado muchos curiosos asistentes. Esto fue el día 26.
El 27 se celebró, por la mañana, la “Subida al Pico”, subida a la Cuesta, donde está instalada la arqueta con el libro de recuerdos y firmas; y, a la bajada, el correspondiente desayuno reconfortante en la ermita de Remedios. Ya, a mediodía, tuvo lugar la comida de socios, en las excelentes instalaciones camperas de la finca de “El Pecado Mortal”, de Los Eulogios, donde esperaban los bellos animales de lidia, el toro bravo con su imponente presencia, para ser contemplados por los curiosos.
El sábado día 26, en la plaza de Luis Gutiérrez (Puerta del Sol), a la noche, tuvo lugar la celebración de un concierto de música, a cargo del grupo musical “Nova Dixieland Band”, acto que presentó la Presidenta de la Asociación organizadora, la Asociación Cultural El Pico San Pedro, María Remedios Romera Ariza, quien expuso las ideas de renovación de la Asociación que preside.
Con la recoleta plaza repleta de público, se interpretó un programa de música de jazz, muy bien acogida por los presentes, a muchos, mejor muchas, de las cuales, las notas de esta música estridente, en ocasiones también melódica, les llevó a “mover el esqueleto” en sus respectivas sillas, y al final, de pie. Para quien escribe esta nota, sonaron ecos lejanos de la “Kermés”…

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