Manchas
de petróleo
Luis del Abra-Analista Financiero
El desfile carnavalero de Colmenar Viejo ha vuelto a demostrar la enorme popularidad que estafiesta pagana tiene en este municipio y que lo convierten en uno de los más atractivos de la Comunidad de Madrid. El colorido de los disfraces, el desenfado, la alegría y “el todo vale”, se fundieron el pasado 5 de marzo en una fiesta multitudinaria cargada de los más sorprendentes sueños que desprende la imaginación a la hora de transformarse, por un día, en algo diferente y en algo sorprendente en muchas de las ocasiones, ya que se pudieron contemplar disfraces muy bien elaborados.
La nota ácida la volvió a poner el alcohol y algunos grupos que no representan el espíritu carnavalero.
La orquesta de la Plaza del Pueblo tuvo que correr el telón del escenario cuando algunos “impresentables” comenzaron a lanzar a los músicos tomates y cubitos de hielo. También las calles de Colmenar sufrieron las consecuencias del “desmadre” de algunos participantes en la fiesta, ya que además de la basura desperdigada, se pudo ver carros de los centros comerciales quemados junto a señales de tráfico. La propia carpa de la plaza de toros sufrió, un día antes, el desagradable encuentro con algunos elementos que rociaron su lona con aerosol y rajaron varias partes. Por lo demás, una año más, la fiesta y el buen comportamiento de la mayoría, corroboraron la popularidad que tiene el Carnaval de Colmenar Viejo.
Los sindicatos con implantación local (CC.OO., UGT, CPPM, USO, CSI-F, y UPM), han denunciado, mediante un escrito, la desprotección que sufren los
trabajadores municipales por parte del Ayuntamiento. La tensión que sufren diversas áreas municipales,llevó al equipo de gobierno a implantar vigilancia policial en el Centro Municipal de Servicios Sociales,postura que fue avalada por la propia Junta de Personal. Pero el problema llegó cuando una trabajadorasocial tuvo que acudir a declarar a un Juzgado de Colmenar Viejo. Ante el riesgo evidente de sufrir agresiones físicas y psicológicas al acudir a declarar solicitó amparo y protección a la concejalía de Policía que dirige Antonio Gallardo. Esta petición fue desestimada alegando que los agentes no pueden salir fuera de su jurisdicción municipal. Los sindicatos se preguntan entonces ¿qué ocurre cuando los tres escoltas particulares conducen a los miembros del gobierno a Madrid? ¿A quién piden permiso? La trabajadora fue
objeto de un intento de agresión que no llegó a cuajar gracias a que se encontraba con ella el presidente
de la Junta de Personal.
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